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Padis+: Una Iglesia que acoja la diversidad sexual

Iglesia

 | 24/01/2017

Por: Comunicaciones Padis+

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“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? El Catecismo de la Iglesia Católica explica esto de una manera muy hermosa; dice... Un momento, cómo se dice… y dice: ‘No se debe marginar a estas personas por eso, deben ser integradas en la sociedad” (Conferencia de Prensa del papa Francisco en viaje de vuelta a Roma, 28 de julio de 2013).
“La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción. Con los Padres sinodales he tomado en consideración la situación de las familias que viven la experiencia de tener en su seno a personas con tendencias homosexuales, una experiencia nada fácil ni para los padres ni para sus hijos. Por eso, deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta y, particularmente, cualquier forma de agresión y violencia. Por lo que se refiere a las familias, se trata por su parte de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida” (papa Francisco, Amoris Laetitia, No 250).
El 8 de abril de 2016, el papa Francisco dio a conocer La alegría del amor, exhortación apostólica post-sinodal “sobre el amor en la familia”. Dieciocho meses antes, una delegación del grupo LGB y de padres de la Pastoral de la Diversidad Sexual (Padis+) tuvo la oportunidad de estar cerca de Francisco en la Plaza de San Pedro. El grupo iba acompañado por el sacerdote Pedro Labrín S.J., para asistir en Roma a la conferencia “Los Caminos del Amor” organizada por pastorales LGBT católicas de Italia, diversos países de América, África, Europa y Asia. 
“Durante la audiencia Pedro Labrín tuvo la oportunidad de cruzar unas pocas palabras con el papa Francisco y, junto con mostrarle un par de fotografías del grupo, le comentó que era acompañante de esta Pastoral en Chile. Eso bastó para que el Papa posara sus manos sobre las fotografías y en señal de oración las bendijera antes de recibirlas”, explica Ismael, uno de los asistentes ese día. “Ese momento marcó para muchos un antes y un después en esta apuesta de querer vivir la fe dentro de la Iglesia. Fue la confirmación de un camino que comenzó cuatro años antes, de un trabajo iluminado y sentirnos profundamente queridos por Dios”, recuerda Judith, otra integrante de esa delegación. 
La Pastoral de la Diversidad Sexual nació el año 2010 como la búsqueda de un espacio de acompañamiento en que hombres y mujeres con orientaciones sexuales e identidades de género diversas pudieran vivir con libertad y plenitud sus propias experiencias de fe. Hoy en día, la Padis+ es una Comunidad de Vida formada por laicas y laicos que, bajo el acompañamiento de sacerdotes de la Compañía de Jesús, religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y un sacerdote de los Sagrados Corazones, encontraron al alero de la Comunidad de Vida Cristiana, CVX, un espacio de profundo diálogo personal con Dios y su ser homosexual, dentro de la Iglesia y a la luz del Evangelio.
Actualmente, la Padis+ dista muchísimo de aquel hermetismo de las primeras reuniones a comienzos de 2010. Como señaló Pedro Labrín S.J. en la conferencia “Los Caminos del Amor”, ya citada, “hoy la Pastoral aborda un plan de formación estructurado en ciclos, (…) entre los que destacan la formación para la comprensión homosexual, la formación teológica-bíblica, las celebraciones litúrgicas y la formación en temas de género”. En forma paralela desde 2012 existe el grupo de Padis+ Papás, que nace de la inquietud de un grupo de padres y madres con hijos LGB que tras vivir los frutos que la Pastoral hacía crecer en sus hijos y en la comunidad cevequiana, decidieron integrarse pero desde su realidad. Los padres se reúnen dos martes al mes en las mismas dependencias de la comunidad CVX en María Luisa Santander 290, Providencia. Ellos entienden que este proceso de sanación y reconciliación no es una tarea fácil. Por eso uno de los focos principales es la contención y orientación a otros papás y mamás, ayudándolos a acercarse a la realidad homosexual de sus hijos, y a replantearse sus miedos y convicciones religiosas homofóbicas.
 
DESAFÍO 2016: LA CREACIÓN DE COMUNIDADES DE VIDA
 
Desde su formación la Padis+ ha estado en permanente crecimiento y cambio. Es por eso que a fines del 2015, en el marco de un proceso de evaluación y discernimiento, se hizo presente la necesidad de fortalecer este espacio para compartir la fe y generar más acompañamiento entre los miembros. 
Para ello, durante 2016 se generó el desafío de formar Comunidades de Vida para promover la acogida y fortalecer los vínculos no solo desde la fe, sino también integrando la vivencias de cada uno de una manera más cercana. Si bien algunos integrantes habían tomado la iniciativa de formar comunidad, no era hasta ese momento una experiencia transversal de la Pastoral.
Este camino integrador se inició con una serie de jornadas para establecer los pilares que guiarían a las Comunidades de Vida: Cristocéntricas, Abiertas, Diversas y Fraternas. En cada jornada los participantes pudieron ir evaluando y discerniendo su propia incorporación en una Comunidad de Vida, teniendo presente que es una participación voluntaria. “Era necesario apostar por un espacio profundo, de real pertenencia. Para eso iniciamos un proceso con mucha dedicación y cariño, en donde decidimos que era necesario que el espíritu se manifestara para configurar comunidades realmente diversas”, explica Cecilia, Coordinadora de la Padis+.
La jornada clave fue el sábado 23 de abril, en que se congregó toda la comunidad. El salón de la CVX estaba especialmente ambientado para la ocasión. Se inició con una oración y continuó con un proceso de reflexión y discernimiento hasta el momento en que cada integrante se unió a otros pares, conformando distintas pequeñas comunidades. A partir de ese momento se inició una etapa nueva y desafiante. “Nos encontramos personas muy diversas. Nos hemos ido conociendo y descubrimos todo lo que tenemos en común. Hoy nos acompañamos en nuestra fe en Dios y además veo potencial y muchas ganas de hacer cosas en diversos ámbitos, por ejemplo, apostolado”, testimonia Nicolás, quien ingresó el 2016 a la Padis+. 
Hoy existen varias comunidades y los nuevos miembros que se integran tienen la oportunidad de unirse a alguna de las existentes o reunirse con otros para comenzar otra. 
 
TRAYENDO Y LLEVANDO LA BUENA NUEVA
 
“No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz” (Lucas 8, 16). 
La delegación de la Padis+ no solo se trajo la bendición papal desde Roma. El viaje les permitió reunirse con más de veinte comunidades católicas LGBTI, en un encuentro desarrollado en el marco del Sínodo de la Familia y conocer las distintas realidades que se dan alrededor del mundo. “Nos sirvió para conocer la experiencia de otros grupos pastorales y tomar conciencia del nivel de agresión que existe en África, la tolerancia que puede existir en Europa o la aceptación cultural que se da en Asia. Pero también nos dimos cuenta de que podemos trabajar juntos y apoyarnos desde la oración o la opinión”, explica Fernando, representante de la Pastoral en esta red.
Ese encuentro fue el primer paso para la creación de la Red Global de Católicos Arcoiris (GNRC) en su sigla en inglés, que reúne a Pastorales LGBT católicas o cristianas, sus padres y familias, y que busca dar visibilidad a la realidad de esas personas en la Iglesia en los distintos lugares. “Conocer esas realidades también fue un llamado a ayudar a otros hermanos que en Chile y alrededor del mundo no la están pasando bien. Tenemos mucho camino por delante, pero agruparnos nos da más fuerza para seguir trabajando. Estamos desarrollando un músculo que se va a tener que mover para empujar este carro”, comenta Fernando. 
Desde la participación en esta Red y en el Segundo Encuentro Nacional Apostólico de los encargados de CVX de Chile (2015), surgió en la Padis+ la necesidad de llevar su testimonio a las bases de las Comunidades de Vida Cristiana y a todos quienes esperan hoy recibir esta buena noticia. Nació así el proyecto apostólico Pastoral de la Diversidad Sexual en Regiones, una manera de hacer visible esta luz en lugares donde está la inquietud de conocer la realidad homosexual de los católicos y motivar el encuentro de comunidades LGBT fuera de Santiago. Carmen Luz, mamá del grupo de padres de la Padis+, afirma que este proyecto “busca difundir el inédito camino de acogida e inclusión que la CVX a través de esta Pastoral inauguró en la Iglesia chilena. El saber hacer acumulado habilita para transmitir una experiencia de Iglesia inclusiva, que también puede educar a sus integrantes en temáticas de diversidad sexual”. 
Pero este proyecto quiere en su espíritu ir más allá de la realidad cevequiana para alcanzar parroquias, colegios y aquellos espacios donde están también los jesuitas. Sin embargo, está vivo el deseo de que esta Pastoral supere estos límites de apostolado.
Los católicos homosexuales tienen la misma misión de cualquier bautizado: llevar la Buena Noticia a tantos otros. El matiz está en dar a conocer cómo viven la fe y la vida comunitaria los homosexuales que decidieron quedarse en la Iglesia y contar, con su testimonio, que existe un espacio dentro de la Iglesia para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Porque en esto hay un valor fundamental. Las personas homosexuales a la luz del Evangelio, comparten la misma dignidad de hijos de Dios, desde la particularidad de esta orientación sexual.
Hoy la Padis+ ha llevado esta luz a ciudades como Concepción, Osorno, Puerto Montt y Arica. Y tiene la intención de llegar a La Serena y Punta Arenas. Caso excepcional es Valparaíso, donde la Pastoral se levantó antes de que tomara cuerpo este proyecto apostólico.
Entre las inquietudes que surgieron al comenzar este peregrinaje por regiones estuvo el saber la recepción de esta novedad. ¿Cómo se aprecia la homosexualidad en la Iglesia, más allá del prejuicio y la condena? Lo cierto es que en el diálogo con quienes se animaron a escuchar, con las comunidades CVX de las ciudades visitadas, se constataron las distintas percepciones marcadas por cada generación. La homosexualidad para los más jóvenes es asumida con más naturalidad, ellos cuentan abiertamente que tienen amigos y amigas LGB, pero, les inquieta saber qué pasa en el mundo de los adultos. Estos, en cambio, quieren aprender a expresarse frente al mundo homosexual, qué palabras decir y buscan comprender cómo una lesbiana o un gay vive su orientación en la Iglesia.
Para quienes misionaron llevando la buena noticia de la Padis+ en regiones, fue una oportunidad para descubrir cómo muchos están buscando información sobre esta realidad que se les abre nueva, que muchos están llanos a reconocer siempre el valor de las personas, independientemente de su orientación sexual, y la necesidad que existe de comprender la realidad de la homosexualidad.
El llamado de Su Santidad a que toda persona sea respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta, generó al interior de la Padis+ la esperanza de que este proyecto y sus frutos sean solo una necesidad transitoria, hasta el día en que todos, independiente de su orientación sexual, se sientan acompañados, integrados y reconocidos en su condición de hijos de Dios. MSJ