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Noticia Destacada Miércoles, 04 Julio 2012
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Para una real inculturación del Evangelio, es clave identificar los desafíos actuales de nuestra fe. La fe en Cristo en dos mil años ha echado raíces en muchas culturas. El cristianismo saltó del suelo hebreo al griego, al latino, al germánico, y arraiga ahora en las culturas latinoamericanas, asiáticas y africanas. Para que esto ocurra en nuestro medio, la teología tiene que volver a comprender “en Dios” la historia que Cristo, a través de su Espíritu, va haciendo con nosotros. La cristología, en particular, debe desbrozar el terreno para que germine una real inculturación del Evangelio. Por esto, si la cristología no progresa, los cristianos corremos el riesgo de ignorar al Señor que quiere visitarnos en nuestro propio terreno. De aquí que sea clave identificar los desafíos actuales a la cristología, que podemos representar como “frentes” –que aluden a conflictos– o “fronteras” –que indican zonas en las cuales se transita e intercambia entre vecinos que se saben distintos–, que es útil identificar. Se trata de la secularización, las diversas luchas de liberación, el reclamo ecológico, las mutaciones de la religiosidad, el pluralismo religioso, el monofisismo y el sacrificialismo. Constituyen tareas que el catolicismo debe reconocer como tales para ejercer de mejor manera su misión de proclamar su mensaje.
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