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Noticia Destacada Martes, 07 Agosto 2012
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En Sudamérica hay preocupantes desacuerdos en torno a las instituciones democráticas En Sudamérica hay preocupantes desacuerdos en torno a las instituciones democráticas La destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, el 22 de junio pasado, y la posterior suspensión de este país del MERCOSUR y de UNASUR han abierto un episodio de gran complejidad en la región. El golpe blanco en Asunción es el eslabón más reciente de un proceso de polarización regional en el que se comienzan a escuchar acusaciones cruzadas de debilitamiento de la democracia, revelando así un preocupante y creciente desacuerdo regional en torno a las instituciones democráticas. La posterior incorporación inmediata de Venezuela como miembro pleno del MERCOSUR ha abierto una crisis al interior del grupo con desenlace y duración de difícil pronóstico, que constituye un acontecimiento de gran envergadura. Consolida política e institucionalmente la idea de una subregión sudamericana, y redefine las fronteras institucionales y políticas regionales. En la práctica se perfilan así dos fracturas. Una de carácter ideológico y otra de naturaleza geopolítica y geoeconómica. En su conjunto, ambos fenómenos dan cuenta de un proceso de transformación importante de la región. El ingreso de Venezuela supone una consolidación del MERCOSUR como proyecto político. Se trata de la cuarta economía de América del Sur después de Brasil, Argentina y Colombia (ver gráfico), quince veces mayor que la de Paraguay. Constituye una innovación estructural mayor en la política latinoamericana. Para Venezuela, porque significa un cambio de eje de una política exterior de Caracas desde Estados Unidos, la cuenca del Caribe y la Zona Andina hacia el sur, consolidando el proyecto sudamericano. Para los países del MERCOSUR, por la envergadura y el impacto que tendrá política y económicamente la llegada del nuevo miembro pleno. Y para todos los países de América del Sur y América Latina, porque supone una reconfiguración parcial, pero estructural, de la política y, eventualmente, de la economía regional. El ingreso de Venezuela también plantea serias dudas sobre la vigencia del proyecto de integración económica del Tratado de Asunción, que en 1991 dio origen al MERCOUR, y ha abierto una crisis política al interior de este referente. |
















