Ha fallecido un sacerdote que vivió su amor a la Iglesia con constante transparencia y apasionada lealtad. Que valoró las vivencias de las primeras comunidades creyentes y lamentó la a veces pesada estructura eclesial. Aportó con un ministerio sencillo, cercano a los pobres, centrado en la Palabra y en la Memoria de Jesús, en apertura total a la humanidad.