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Sociedad

 | 24/01/2017

Por: Jazmín Lolas E.

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Santiago Biográfico, un sitio web creado por cuatro jóvenes profesionales, ofrece a habitantes de la capital, cualquiera sea su edad, oficio o procedencia, contarle su vida a la comunidad virtual.
A través de retratos y pequeñas entrevistas, Humans of New York ha contado durante seis años las historias de cientos de neoyorquinos que transitan diariamente por la ciudad y que han llamado la atención de Brandon Stanton, fotógrafo y creador de ese proyecto. Stanton se propuso convertirlo en un “catálogo exhaustivo” de los habitantes de esa gran urbe y, para llegar a un público más amplio y heterogéneo, ha difundido su oferta en distintas redes sociales. 
De ese modo ha cautivado a unos veinte millones de seguidores e inspirado decenas de iniciativas similares en el mundo: entre ellas se cuenta Santiago Biográfico, un sitio web de aún corta trayectoria que busca dar a los capitalinos la oportunidad de hablar de sí mismos. 
Cualquiera de los residentes o visitantes de las 32 comunas que integran esta provincia tiene la posibilidad de aparecer en la página. Basta con que se encuentre en el área pública donde trabaja, se recrea o por la que transita cotidianamente y que esté dispuesto a compartir su vida con los impulsores de la plataforma: Martín de Gregorio, Ignacio Casielles, Vicente Fernández y Tomás Wijnant.
Los cuatro rondan los 25 años, ejercen distintas profesiones (De Gregorio y Casielles son sociólogos, Fernández es fotógrafo y Wijnant antropólogo) y decidieron desarrollar esta comunidad virtual para fomentar los vínculos entre ciudadanos.
“Teníamos un diagnóstico compartido: las relaciones entre las personas que viven en Santiago son frías, si no inexistentes. A la gente le da incluso vergüenza conversar con quienes no conoce; el otro es más bien un obstáculo”, comenta De Gregorio. “Creemos que es un estado al que hemos llegado tanto por el modelo económico, que ha promovido el individualismo, como por el ritmo de vida, que nos hace retraernos ante tantos estímulos”, agrega.
“Queremos mostrar experiencias que merecen ser conocidas, que merecen dignidad. Nos relacionamos con el resto a partir de estereotipos sociales que nos alejan y nos interesa romper con las ideas preconcebidas”, dice Wijnant.
Santiago Biográfico partió a comienzos del 2015. Actualmente, en la página web hay disponibles doce perfiles de hombres y mujeres que han accedido a entrevistarse con los gestores del proyecto, que recorren distintas zonas buscando testimonios. 
La mayor parte de la gente que abordan responde favorablemente, aunque algunos, por diferentes razones, han preferido que sus rostros y sus nombres verdaderos no aparezcan. Las edades, procedencia y oficios de los entrevistados son diversos y eso contribuye al objetivo que tiene la iniciativa de estimular los lazos entre santiaguinos con intereses y realidades disímiles.
“Las diferencias existen, pero eso no es un impedimento para comunicarnos. No debería serlo”, afirma Casielles. “Todos tenemos algo en común, lo que necesitamos es conocernos”, agrega Fernández.
Si bien los responsables de Santiago Biográfico difunden su propuesta a través de distintas redes sociales, hasta ahora no han convocado a una audiencia suficientemente masiva. Esperan que a medida que pase el tiempo aumenten sus seguidores, lo que les serviría como respaldo para buscar el apoyo financiero que les permita dedicarse por completo a su proyecto.
 
 
EDITH, SU HIJO Y SUS CONFLICTOS AMOROSOS
 
Mientras, los cuatro jóvenes se las arreglan con el tiempo libre que les dejan sus respectivos trabajos para caminar por Santiago y recoger testimonios. Todos son bastante extensos y, en general, derivan en la expresión de problemas e inquietudes muy sensibles. Un buen ejemplo es el de Edith, nombre ficticio de una profesora de química de La Cisterna que habla de su hijo con Asperger y de sus conflictos amorosos.
“Edith cuenta que su hijo tiene un grado menor de la condición, pero que no le sorprendió la noticia (el diagnóstico), ‘porque hace rato que yo lo noté diferente’: le cuesta relacionarse con los niños porque tienen intereses distintos, se lleva mejor con los adultos y ‘tiene un lenguaje bastante especial en relación con su edad’”, se lee en un párrafo.
Edith, de 45 años, pasa actualmente por una crisis de pareja que está empeñada en superar: “Julio le fue infiel y lo peor, según ella, es que no usó condón cuando estuvo con la otra mujer. El resultado fue un hijo no deseado. Edith y Julio tienen proyecto de asistir a una terapia de pareja porque, si bien fue doloroso para ella enterarse de la infidelidad, argumenta que se siguen queriendo y siendo buenos compañeros”.
 
ALEJANDRO: ANTICUARIO DE VIDEOJUEGOS
El perfil que más audiencia ha atraído al sitio web es el de Alejandro Marambio, un anticuario de videojuegos que subió la entrevista a su página de Facebook y sumó lectores. Marambio, cuya tienda se encuentra en una galería de la Plaza de Armas, tiene 30 años, es profesor de inglés y cambió la docencia por el comercio.
“Se podría decir que Alejandro fue la envidia de sus amigos. En los años ochenta su padre era dueño de unos locales de árcades y flippers, los que no faltaban en casa”, cuentan los autores de Santiago Biográfico. “Yo siempre he sido de la idea de que uno tiene que dedicarse a lo que más sabe y mi infancia y adolescencia estuvieron rodeadas de estos juegos”, relata el comerciante.
 
 
GUSTAVO VENDE CAFÉ EN LA PLAZA DE ARMAS
 
Santiago Biográfico les ha dado espacio a los inmigrantes, entre ellos un colombiano de 60 años (su nombre es Gustavo Valencia) que vino con la intención de pasear y trabajar un tiempo en la capital. Actualmente vende café en la Plaza de Armas y quiere reunir dinero por dos años para volverse luego a Santiago de Cali, su ciudad.
“Gustavo no habla mucho de su pasado, pero nos cuenta que tiene familia en su país. Su padre y su hermano residen allá. También sus dos hijos, de 25 y 23 años, permanecen en Colombia. Sobre la madre de sus hijos no profundiza y sentencia que está separado”, revela el relato. “Gustavo nos aclara que ‘la situación económica es la que hace que las personas emigren hacia otras partes donde hay más oportunidades de trabajo’, pero sus anhelos por conocer son más grandes que sus expectativas laborales. Son las experiencias de vida las que don Gustavo busca atesorar”, agrega la crónica.
 
 
JORGE Y EL REENCUENTRO CON SU HERMANO
 
La entrevista de Santiago Biográfico quizás más sorprendente es la de Jorge (nombre ficticio). Fue delincuente, vive en Maipú, tiene 24 años y hace poco se reencontró con un hermano del que fue separado cuando, después de la detención de sus padres por delitos de narcotráfico, internaron a ambos en el Sename.
“El reencuentro es un momento muy significativo en la vida de ambos; luego de haber chateado por Facebook y haber reconocido que eran bastante parecidos no solo físicamente, sino en actitudes de vida, decidieron reencontrarse en Plaza Italia”, se lee en el texto. “Yo ahora estoy tranquilo, nos vinimos a conocer ahora que los dos somos más maduros”, cuenta Jorge. 
 
 
IRENE, AGREDIDA EN SU JORNADA LABORAL
 
La serie de testimonios incluye también a Irene Martínez, fiscalizadora del Transantiago de 55 años que, entre otras cosas, recuerda su niñez en un hogar afectado por la violencia del padre, un chofer de micro alcohólico que golpeaba frecuentemente a su esposa. Irene empezó a trabajar el 2010 como monitora de zona paga y en la entrevista narra la agresión que sufrió durante una jornada laboral. 
“Un hombre y dos mujeres atacaron a Irene, quien les insistió que debían validar, pero el trío recurrió a los puños. ¿El saldo? Un combo y golpes en la espalda. El chofer le ofreció unas palabras de consuelo y le dijo que se bajara y permaneciera tranquila ahí”, escriben los entrevistadores. MSJ