«Busqué con mi corazón las palabras»: Algunas notas sobre lenguaje y espiritualidad

Si Dios se nos regala a través del lenguaje y de las palabras, uno de los espacios para poder buscarle es el mismo lenguaje.

Juan Pablo Espinosa Arce

25 octubre, 2021, 2:54 pm
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En estas líneas quisiera proponer algunos posibles vínculos entre el lenguaje y la espiritualidad. Por lenguaje estaré comprendiendo las palabras que utilizamos para pensar y hablar del mundo natural, de nuestras relaciones interpersonales y también de las formas a través de las cuales pensamos y hablamos de Dios. Y, por su parte, pensaré la espiritualidad como una forma de búsqueda de ese Dios fuente y fundamento de toda vida. Como dice San Agustín en sus Confesiones, el ser humano, tiene el corazón inquieto, es decir, el centro mismo de la existencia, hasta que su búsqueda de sentido no alcance a ese Dios amoroso que da paz al corazón humano.

El poeta mexicano Ernesto Kavi en su poemario La luz impronunciable canta el siguiente verso: “Busqué con mi corazón/ la sabiduría/ los nombres las palabras”. El poeta tiene la capacidad de mirar y comprender cómo el mundo ha sido construido sobre un fundamento lingüístico y espiritual. Resuena en esto del carácter verbal del mundo propio del poema creacional del Génesis 1, en donde el autor sagrado canta y cuenta cómo Dios ha creado el mundo a partir de su palabra: “Y Dios dijo… y fue hecho”. Este carácter lingüístico de la creación y de nuestra propia vida humana es comentado de manera mística y simbólica por el Sefer Yetzirah o “Libro de la Creación”, el cual es un tratamiento literario judío que trata de comprender cómo toda palabra, cosas y formas de vida surgieron del único nombre del Dios Creador. Palabras, letras con poder y con energías creacionales. El fundamento de toda la realidad creada está en el lenguaje, en el poder creador del Dios que habla y se comunica con su creación.

La revelación del Dios de las palabras y de los silencios ocurre a través del lenguaje: “Escucha Israel”, “Y Dios dijo”, “Oráculo de Yahvé”, “Y el Verbo se hizo carne”. Si Dios se nos regala a través del lenguaje y de las palabras, uno de los espacios para poder buscarle es el mismo lenguaje. A través de él vamos desentrañando el Misterio que sustenta todo, aun cuando nuestras palabras son limitadas al momento de conocer de manera total a ese Dios ignoto como lo denomina el poeta Armando Uribe. Dios comunicándose con palabras creadoras y el ser humano buscando y viviendo a ese Dios por medio de palabras preñadas de búsquedas espirituales.

Precisamos la palabra para pensar. Tenemos palabras y somos palabras que buscan comunicarse y entenderse. La espiritualidad, aquella fuerza que nos moviliza en la búsqueda de ese Dios Misterio, está fecundada por palabras e imágenes, por símbolos y experiencias vitales. Tenemos el lenguaje de equipaje como lo denomina la filósofa Ruth Galve, equipaje que acompaña nuestra vida, nuestra razón y nuestro co-razón, espacios cotidianos a través de los cuales hacemos y vivimos la experiencia de abrazar la realidad natural, nuestras relaciones interpersonales y el encuentro con Dios. Lenguaje y espiritualidad, palabras y silencios. ¡Bendita sinfonía cotidiana! MSJ

Académico Facultad de Teología UC. Académico Universidad Alberto Hurtado.