Para que haya Patria

En 1948, el Padre Hurtado publicó en “El Diario Ilustrado” un vehemente llamado a la solidaridad de los chilenos, apelando a su amor a esta tierra: «A nosotros no nos ha correspondido defender la patria en la guerra, sino construirla en la paz. Esta tarea no es menos grande que aquella». Estos son algunos párrafos de dicha columna (extracto de “El Diario Ilustrado”, 27 de mayo de 1948).

Alberto Hurtado Cruchaga S.J.

04 septiembre 2018, 10:56 am
3 mins

Para que el amor de la patria pueda mantenerse, se requiere que ésta ofrezca a sus ciudadanos un mínimum de condiciones a su espíritu, a su cuerpo, a su vida individual y familiar, a sus aspiraciones de cultura, de ascensión, que les permitan sentirse plenamente hombres, ciudadanos conscientes y con oportunidades de progreso. Si esto falta, si la vida de gran número de ciudadanos es inhumana, todas las campañas en pro del patriotismo están condenadas al fracaso: más aún, germinarán en el alma de los chilenos sentimientos de rencor.

Accediendo a la invitación de algunos celosos párrocos, he ido a ver algunas de las nuevas «poblaciones callampas», y otras más antiguas que existen en la periferia de nuestra ciudad. Imposible describir lo que he visto, a pesar de haberlo visto tantas veces: cuatro palos que sirven de pilares; algunos ladrillos mal parados, a veces gangochos, y por techo latas mal unidas, y algunos trozos de fonolita. Por piso, la tierra que absorbe toda la humedad y la evapora permanentemente, engendrando la tuberculosis. Algunas «casas» con cañas de maravilla embarradas. Después de estas lluvias las habitaciones han sido charcos. Una pobre mujer me decía: «Anoche no teníamos postura. Se me han mojado todos los monos y estamos todos enfermos»… Y no eran palabras, pues pudimos constatar esa realidad. Con la última lluvia, varios de estos ranchos se cayeron, haciendo peligrar la vida de sus habitantes.

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Alberto Hurtado Cruchaga S.J.