México: Falló «la Ley de Herodes»

El triunfo de Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales y del Movimiento de Regeneración Nacional en las legislativas, representó un histórico quiebre con la historia política y electoral de las últimas décadas.

Raúl Sohr

01 agosto 2018, 4:54 pm
19 mins

La arrolladora victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en las elecciones presidenciales el 1 de julio, desmintió un viejo decir mexicano. En su fatalismo, ante la enorme manipulación y fraude de los dos partidos que han regido el país, fue acuñada la expresión: «La ley de Herodes; el que no se chinga, se jode». Recomiendo, a quien quiera conocer mejor el sistema político mexicano, ver la película homónima. Es una sátira descarnada que revela los mecanismos que permitieron al duopolio gobernante retener el poder por buena parte del siglo XX hasta hoy, cuando, por primera vez el 1 de diciembre, un candidato de izquierda ejercerá la primera magistratura.

Por su parte, Peña Nieto concluye su sexenio con un paupérrimo nivel de popularidad, que llegó a un exiguo doce por ciento. El rechazo a sucesivos Gobiernos amalgamó a una mayoría política que, como mínimo denominador común, clamaba que las cosas, así como están, no podían seguir. Que los mexicanos vieron en AMLO la esperanza del cambio está a la vista: obtuvo 53 por ciento, con una participación electoral récord de 62 por ciento. Su liderazgo no está solo, pues su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tendrá, además, mayoría en ambas cámaras.

Muy alto en la agenda ciudadana figura el combate contra la corrupción rampante, que invade todas las actividades, públicas y privadas. Ello, con Peña Nieto a la cabeza, quien estuvo involucrado en un escándalo en 2014 por la entrega de una mansión de gran valor, conocida como la Casa Blanca, a cambio de un contrato de una línea de ferrocarril otorgado a una empresa china. Las denuncias obligaron a cancelar el negociado. Un humillado Presidente declaró ante las cámaras: «Pido perdón por la “Casa Blanca”. Cometí un error que afectó a mi familia y lastimó la investidura Presidencial. Les reitero mi sincera y profunda disculpa por el agravio que les causé, estoy decidido a combatir la corrupción con toda determinación». El daño estaba hecho. Las palabras presidenciales sonaron huecas, al igual que el conjunto de medidas y comisiones destinadas a la lucha contra la corrupción. México figura en el puesto 135, entre 180 países —Chile está situado en el 26— (más corrupción, más arriba en la escala, que parte del uno). Esto en el ranking de Transparencia Internacional del año pasado.

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Raúl Sohr

Analista internacional