La Iglesia de Chile y la “vía chilena” al socialismo

Mientras algunos católicos enfatizaban el aspecto espiritual de su religión y otros buscaban reformas en pro de una mayor justicia social, la jerarquía se esforzaba por la unidad.

Andrea Botto

31 agosto 2020, 5:17 pm
19 mins

El modo como incidió y a la vez fue influido el mundo católico por los procesos sociales y políticos de los años sesenta, que culminaron en la elección de Salvador Allende, tiene antecedentes que se remontan a las primeras décadas del siglo XX. Están en el paulatino desmembramiento que vivió el catolicismo chileno desde fines de los años treinta, el cual obedeció no solo a razones político-partidistas sino además a que este buscó readecuarse a un mayor compromiso social, el que también significó una participación más concreta en la sociedad civil. Un sector católico asumió la tarea de reformar las estructuras para garantizar una verdadera justicia social. Figuras señeras en ese quehacer fueron, entre otras, Fernando Vives S.J., Alberto Hurtado S.J. y el obispo Manuel Larraín. Este nuevo énfasis católico en el espacio público socavó el statu quo y provocó rupturas importantes, tanto en el clero como en el laicado, entre quienes promovían una Iglesia más solidaria y puesta al día con los problemas sociales, y quienes preferían un catolicismo más espiritual y menos politizado. La dialéctica entre “progresistas” y “tradicionalistas” no refleja bien la complejidad del proceso, pero ayuda a entender el resquebrajamiento entre diferentes maneras de entender el catolicismo y su relación con la esfera pública.

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Andrea Botto

Doctora en Historia; académica U. Finis Terrae