Dios habla en la Biblia. Dios habla en la Vida

Su lectura camina sobre la base de reconocer los modos de escribir de los autores antiguos. Y de reconocer los modos de comprender del lector actual.

Rodrigo García S.J.

26 marzo 2021, 1:40 pm
14 mins

“La Biblia, enseña la Iglesia, ha de ser leída con el mismo Espíritu con que fue escrita”, expresa san Agustín.

¿Por qué la Iglesia? Porque la Biblia nace en la Iglesia, de la Iglesia. Es un testimonio de su fe. No se la encontró ya hecha: se la apropió y luego declaró que tenía el monopolio de su interpretación. Así, es ella quien la escribió y es ella misma quien la interpreta según la intención que tuvieron sus autores: comunicar el sentido que Dios le ha dado al caminar de la Humanidad. El sentido de la Biblia apunta a la salvación, que es el paso a condiciones de vida más humanas, según el sueño de Dios, de una humanidad que es plena en la fe.

Dice el Concilio Vaticano II: es Dios mismo quien habla en la Biblia, y lo hace de una manera humana, de modo no mágico. No hay dictado divino de palabras sagradas a un autor humano, este no es un instrumento. Dios es autor, cien por ciento; el hagiógrafo también lo es, cien por ciento. Cada uno es totalmente autor, a su modo. Cada uno en su nivel. Dios habla y comunica la verdad desde dentro de la experiencia de la fe que humaniza (actúa de manera humana). La comunidad vive la fe al interior del misterio de Dios, que es todo en todos.

No se trata entonces de que el autor humano arme un discurso “neutro” o “metafísico” y luego busque formas literarias para expresarlo, como se echa la mezcla en un molde. Más bien, de esa convicción de fe solo se puede dar testimonio según los modos propios de cada tiempo.

Lo mismo hay que decir de Dios: Dios “condesciende”, se hace semejante al Hombre (varón y mujer), menos en el pecado. No se trata de que Dios en algún momento decida comunicarse a gotas al Hombre de tal manera que este pueda entender, pues el modo de ser de Dios es de cercanía, empatía, entrega total y siempre comprensible (hasta donde la Humanidad puede captar).

Para entender lo que Dios ha querido comunicar de modo humano, es necesario investigar con atención lo que los autores sagrados –verdaderos autores–, pretendieron expresar. Esto exige conocer la existencia de los géneros literarios y reconocerlos en la lectura de la Biblia.

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Rodrigo García S.J.