El cambio climático, como multiplicador de amenazas

El Informe de la ONU nos advierte que será imposible alcanzar el objetivo de limitar a 1,5 °C el aumento de las temperaturas: necesitamos instaurar un trato distinto con el medio ambiente.

Maisa Rojas

02 septiembre 2021, 12:28 pm
16 mins

Varios de los cambios que hemos observado en el clima y en nuestros entornos naturales a consecuencia del cambio climático son irreversibles en décadas, siglos e incluso en milenios. Así se desprende del el sexto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas sobre las bases físicas del cambio climático, publicado en agosto. Este es el informe más completo, actualizado y de mayor autoridad respecto al tema. En él participaron más de 230 autores de todas las regiones del mundo quienes, después de tres años trabajo y en casi cuatro mil páginas de texto, llegaron a la conclusión inequívoca de que el calentamiento global actual es atribuible totalmente a la acción de los seres humanos: es decir, el total del aumento de temperatura que hemos observado en los últimos 170 años post Revolución Industrial es producto de la acción de nuestra especie. Este incremento de la temperatura global anual ha producido cambios que son generalizados y rápidos, y que en muchos casos se han intensificado, todos los cuales podemos observar en cada región del mundo, sin excepción.

Para ir más en detalle, podemos adentrarnos en el resumen del informe, que está dividido en cuatro secciones. La primera revisa el estado actual del clima e indica que la temperatura de nuestro planeta ha aumentado 1,1 ºC, un hecho sin precedentes en 125 mil años de historia de la Tierra. Esta afirmación es posible gracias a los estudios paleoclimáticos, o sea, los estudios del clima del pasado distante a través del análisis de testigos de hielo, sedimentos lacustres, entre otros. Además de estos análisis que nos permiten poner en contexto la situación actual, los registros de temperatura desde inicios de la era industrial (mediados del siglo XIX) permiten afirmar que la influencia humana ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra, produciéndose así cambios rápidos y generalizados a nivel global.

De hecho, el cambio climático antropogénico (atribuible a la acción humana) ya afecta la frecuencia e intensidad de muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todas las regiones del mundo. La evidencia de cambios observados en eventos extremos como olas de calor, precipitaciones intensas, sequías y ciclones tropicales y, en particular, su atribución a la influencia humana, se ha fortalecido desde el anterior informe del IPCC publicado en 2014.

La segunda sección del documento visualiza los posibles futuros climáticos para este siglo y más allá, y concluye que –a menos que las reducciones de gases de efecto invernadero sean inmediatas, rápidas y a gran escala– limitar el calentamiento a 1,5 °C (parte de los objetivos del Acuerdo de París) estará fuera de nuestro alcance. También se habla de cuáles efectos del cambio climático son irreversibles, como el aumento del nivel del mar, y cuales se pueden frenar o limitar, como el incremento de la temperatura superficial.

Por ejemplo, el aumento del nivel del mar se considera irreversible porque está asociado con el calentamiento del océano (al calentarse el agua se expande) y con el derretimiento de los casquetes polares en las regiones ártica y antártica. Esto pone en riesgo la existencia de las personas que habitan territorios insulares y zonas costeras. Pensemos que estas últimas albergan algunas de las grandes ciudades del mundo y un número considerable de población estable y flotante, y que las costas también son parte relevante de la geografía de países como Chile, por lo que un incremento en el nivel del mar no es solo una amenaza para la vida, sino también para las actividades productivas. Por ejemplo, y si bien aún no podemos atribuirlas directamente al cambio climático, sabemos que las marejadas han aumentado en los últimos años en Chile con una afectación directa a la infraestructura portuaria. Muchas de las marejadas que hemos experimentado en años recientes provienen del hemisferio norte, siendo que nuestros puertos están construidos para protegerse de aquellas provenientes del océano austral, que eran hasta ahora el origen de la gran mayoría de dichos fenómenos en el país.

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Maisa Rojas

Académica, Universidad de Chile. Directora Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y autora coordinadora del Sexto Informe Grupo de Trabajo 1 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)