El Evangelio que anunciamos las mujeres. «Que podamos ver»

Que como sociedad y Pueblo-Iglesia insertos en ella, recobremos la vista y “que podamos ver”.

Macarena Verónica Sepúlveda Fuentes

22 octubre, 2021, 10:30 am
5 mins

Domingo 24 de octubre de 2021
30º domingo de tiempo ordinario
Marcos 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Llamaron al ciego, diciéndole: “Ánimo, levántate, que te llama”. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Anda, tu fe te ha curado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

QUE PODAMOS VER

“Jesús, hijo de David… ten compasión de mí”.

“Maestro… que pueda ver”.

Hoy quiero detenerme en estas dos frases, porque, creo, representan fielmente lo que como sociedad y como Pueblo-Iglesia que intenta sanar, ponerse de pie y seguir a Cristo, estamos viviendo.

Durante este último tiempo hemos visto cómo, con mucha más fuerza aún, claman compasión tantos hermanos y hermanas que durante años han debido sobrevivir sin el apoyo de las entidades competentes. Hermanos y hermanas que incluso han tenido que abandonar su tierra buscando en Chile la oportunidad de poder vivir dignamente y han visto apagar sus esperanzas a causa de la ceguera de quienes hoy siguen sin querer ver.

Vivimos en una sociedad en la que quien pueda sacar un beneficio para sí, por mínimo que sea, no se detiene y avanza sin importar a quién pisa o a quién deja atrás; ejemplos de ello hay muchos:

—Colusiones de los grandes conglomerados.
—Sacrificios ecológicos a cambio de un crédito económico.
—Explotación laboral y desigualdad salarial entre hombres y mujeres, y entre chilenos y migrantes, etc., etc., etc.

El pueblo clama porque se le mire, marcha para que se respeten sus derechos de acceso a un trabajo digno, salud, vivienda, alimentación y educación.

Grita por la justicia negada durante años de abusos.

“Maestro… que pueda ver”.

En este día, pidamos a Dios Padre y Madre con la misma fe de Bartimeo, que como sociedad y Pueblo-Iglesia insertos en ella, recobremos la vista y “que podamos ver”.

Que podamos hacernos parte del dolor causado por la indiferencia de quienes, pudiendo, no han dado soluciones concretas a los problemas que por tanto tiempo nos aquejan. Que podamos ver también nuestra propia indiferencia frente a este y otros temas.

Que podamos ver dónde hoy, como mujeres de Iglesia, son necesarias nuestras manos y nuestros talentos.

Que podamos ver en nuestra Iglesia el soplo de la Ruah llevándose el dolor causado por los delitos cometidos por quienes ante la cruz prometieron “cuidar tus ovejas”, no sin que antes exijamos que paguen por todo el daño causado. Porque es justo y absolutamente necesario.

Que podamos ver una Iglesia renovada, donde exista espacio para todas y todos, una comunidad de hermanas y hermanos en Cristo.

Maestro…

Que podamos ver cómo de a poco, pero sin descanso, avanzamos para llegar a ser una sociedad más justa, que busque el bien común y no solo el de unos pocos. Que viva en armonía con la naturaleza y que ponga a las personas por sobre el beneficio económico.

Algo que se parezca un poco a ese reino que todas y todos fuimos llamados a construir, en el que todos y todas tenemos derecho a vivir, y del cual somos responsables.

Maestro que pueda ver cuál es mi rol en este cambio.

Tengo esperanza… otro país es posible…

Otra Iglesia es posible.

* Pueden encontrar todos los comentarios anteriores en Facebook: Mujeres Iglesia Chile, en la página de la Revista Mensaje: https://www.mensaje.cl/category/noticias/iglesia

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Fuente: https://www.facebook.com/MujeresIglesiaChile

Mujeres Iglesia Valparaíso, Chile.