Etiopía afectada por la sequía y los conflictos

El director de Unicef Etiopía habla con L’Osservatore Romano: hay 2 millones de desplazados que “no tienen nada”, de los cuales “ciertamente más de la mitad son niños”. Y la guerra en Ucrania está dificultando la asistencia.

La reanudación de los enfrentamientos en el norte de Etiopía, donde el conflicto entre el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) y el gobierno de Addis Abeba se prolonga desde noviembre de 2020, está agravando aún más la crisis humanitaria que asola al país del Cuerno de África. La sequía crónica, las malas cosechas y una situación internacional desfavorable son otros ingredientes que están llevando a la población al borde del abismo. Y los niños, como suele ocurrir, están entre los más expuestos a estas crisis.

“Tenemos más o menos 7 millones de niños que necesitan asistencia en Etiopía, tanto nutricional como relacionada con otros factores: protección, acceso al agua y educación”, dice Gianfranco Rutigliano, director de Unicef Etiopía, a L’Osservatore Romano. “Las regiones más afectadas —continúa— son las del norte fronterizo con Eritrea, el noreste del país, concretamente Afar y en parte Oromo, donde la sequía es muy severa. Hemos tenido cuatro temporadas de lluvias casi inexistentes o muy por debajo de la norma, por lo que todos los recursos disponibles para estas poblaciones, en su mayoría nómadas y pastores, se han agotado. Los cursos de agua se han secado; ya no hay hierba para sus animales, así que no hay nada que comer ni siquiera para estas personas que, por tanto, se desplazan hacia las ciudades o a zonas donde pueden encontrar ayuda”.

Rutigliano señala que Unicef está ocupada con camiones para llevar agua a las zonas más afectadas: “También estamos tratando de rehabilitar pozos y hacer intervenciones sensibles al cambio climático, teniendo en cuenta que las sequías son cada vez más frecuentes y que las previsiones para la próxima temporada de lluvias no son buenas”.

Unicef está ocupada con camiones para llevar agua a las zonas más afectadas.

El responsable de Unicef informa de que en Etiopía hay 2 millones de desplazados a los que “no les queda nada”, de los cuales “seguramente más de la mitad son niños”. Y la guerra en Ucrania está dificultando la asistencia. “Todo lo relativo a la ayuda alimentaria está fuertemente condicionado por la disponibilidad en los mercados internacionales, por lo que la guerra en Ucrania tiene un efecto perturbador realmente terrible. Además, los donantes internacionales no hacen más que concentrar los recursos en esa dirección. Así, los ciudadanos de Etiopía y otros países africanos se convierten en personas de segunda clase”, afirma.

LA PAZ DEBE VOLVER

El conflicto en Tigray, con el alto el fuego de marzo aparentemente en el aire, como atestiguan tristemente hace unos días las numerosas víctimas del bombardeo de un jardín de infancia en la capital, Makallé, está haciendo imposible la ayuda a la región. “Estos días —explica Rutigliano— la reanudación de las hostilidades ha bloqueado el acceso a la región; mientras que hasta hace quince días podíamos viajar diariamente a Tigray con camiones cargados de ayuda, alimentos, semillas, fertilizantes, medicamentos y vacunas. Incluso podríamos hacer dos vuelos a la semana. Mientras que en este momento particular todo se ha detenido. Todavía tenemos gente allí y bienes almacenados en depósitos que protegemos. Pero la paz debe volver, también para poder ayudar a la población de forma mucho más sustancial”.

El conflicto en Tigray, con el alto el fuego de marzo aparentemente en el aire, como atestiguan tristemente hace unos días las numerosas víctimas del bombardeo de un jardín de infancia en la capital, Makallé, está haciendo imposible la ayuda a la región.

Por último, el jefe de Unicef señala cuáles son las necesidades financieras de Etiopía. “Entre finales del año pasado y principios de este, hicimos un llamamiento humanitario para el que pedimos 750 millones de dólares, de los que solo recibimos un tercio”, dice Rutigliano, y señala: “Los últimos acontecimientos hicieron que hiciéramos otro llamamiento para la sequía, que no se cubrió en el anterior, por unos 76 millones de dólares y aun así solo recibimos el 60%. Esto confirma que los donantes internacionales destinan sus fondos principalmente a Europa. Y comparado con lo que se asigna en otros lugares, en cifras absolutas lo que se necesitaría para Etiopía no sería una cantidad enorme y marcaría la diferencia”, concluye.


Fuente: www.vaticannews.va / Imagen: FreeImages.

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