La Santa Sede reconoce y valora el trabajo de la OEA

“Un llamado a la unidad es necesario, sin caer en la unicidad de pensamiento ni en la eliminación de lo que es propio”. Lo afirmó en su intervención del 10 de noviembre Monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), con ocasión del 51º periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General, bajo la presidencia de Guatemala y celebrado de forma virtual, cuyo lema es: “Por una América renovada”.

Vatican News

11 noviembre, 2021, 11:23 am
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El 10 de noviembre tuvo lugar en Washington, con ocasión del 51º periodo ordinario de sesiones, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), bajo la presidencia de Guatemala. El evento se celebró de forma virtual bajo el tema de: “Por una América renovada”. En su intervención, Monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente de la Santa Sede ante esta Organización afirmó que “un llamado a la unidad es necesario, sin caer en la unicidad de pensamiento ni en la eliminación de lo que es propio”.

POR UNA AMÉRICA RENOVADA

Tras manifestar la complacencia de la Santa Sede por la celebración de esta 51ª Asamblea General, el prelado aprovechó la ocasión para agradecer a Guatemala por el empeño que ha puesto para que este evento se lleve a cabo. Mientras en cuanto al lema elegido, “Por una América renovada”, explicó que significa para su Delegación “reconocer que este hemisferio no se da por vencido, sino que tiene puesta su mirada en un futuro esperanzador, buscando el bien común y la promoción de la dignidad de la persona”.

“La renovación empieza por reconocer el pasado con verdad y examinar el presente con objetividad. La América actual está formada por distintas realidades: la de los pueblos originarios, europeos, afrodescendientes, nuevos migrantes y los que han hecho de este territorio su hogar. Cada uno de ellos representa la riqueza de este continente”.

TRABAJAR PARA TERMINAR CON LA PANDEMIA DE LA POBREZA

Monseñor Cruz Serrano recordó que el Santo Padre dijo que “cuando salgamos de esta pandemia, no podremos seguir haciendo lo que veníamos haciendo, y cómo lo hacíamos. Todo será distinto. Todo el sufrimiento no habrá servido de nada si no construimos entre todos una sociedad más justa y equitativa. Si no trabajamos para terminar con la pandemia de la pobreza en el mundo, en nuestro país, en la ciudad en donde vivimos; este tiempo habrá sido en vano”. De ahí su afirmación:

“América no puede entenderse sin la unión de las fuerzas de cada uno de los países que son parte de ella. Por eso, el multilateralismo se hace esencial, pues requiere que fortalezcamos las relaciones y tendamos puentes de unos hacia otros, especialmente hacia los más necesitados y excluidos. Es desde el diálogo que la relación recíproca logrará reforzar los objetivos, que no son otros que los ya recogidos por la Carta de la OEA, donde los derechos de todos sean respetados y defendidos, y donde la democracia sea un bien que sirva para la construcción de la justicia”.

DESARROLLAR UNA CULTURA DEL ENCUENTRO

Además, retomando la invitación del Pontífice a desarrollar “una cultura del encuentro”, donde las diferencias “conviven complementándose, enriqueciéndose e iluminándose recíprocamente”, el Observador Permanente afirmo que “en un mundo cada vez más globalizado, es necesario un ordenamiento mundial jurídico, político y económico que ayude a la colaboración internacional para seguir avanzando en el desarrollo solidario de todos los pueblos”.

“Un llamado a la unidad es necesario, sin caer en la unicidad de pensamiento ni en la eliminación de lo que es propio. Por el contrario, es apostar por la colaboración y la inclusión de todos, donde los valores y principios que hemos recibido y que son sagrados puedan ser respetados de forma recíproca”.

Después de recordar que ese hemisferio “que vela por la libertad y por los derechos está llamado a defender el valor de la vida, de la familia, la dignidad de toda persona”, reafirmó asimismo “la igualdad de derechos de la mujer, del niño, del migrante, de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, así como el respeto por la libertad religiosa, sin dejar fuera el cuidado por la casa común entre otros”.

“La Santa Sede reconoce y valora el trabajo de la OEA, como un espacio para exponer e intercambiar ideas, en donde se unan esfuerzos para defender los derechos fundamentales, siempre desde el respeto y el compromiso, desde el diálogo y el encuentro”.

Y concluyó diciendo que “la Santa Sede está dispuesta a seguir colaborando, a través de sus jurisdicciones y entes eclesiales, para construir un hemisferio en el que todos tienen cabida y en el que la voz de todos pueda ser escuchada, caminando de este modo hacia una América renovada, desde una historia y una fraternidad compartida”.

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Fuente: www.vaticannews.va

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