Los obispos haitianos, muy preocupados por los nuevos secuestros

A través de una nota, la Comisión Episcopal Nacional de Justicia y Paz arroja luz sobre la actitud de la policía tras el secuestro de los misioneros el pasado sábado. El enésimo secuestro acaecido en el país para pedir rescate tiene lugar en medio de una guerra entre pobres y en un contexto de degradación, inseguridad y pandemia. Uno de los secuestrados envió un mensaje pidiendo ayuda y oraciones.

Gabriella Ceraso

18 octubre, 2021, 11:08 am
6 mins

La Comisión Episcopal Nacional de Justicia y Paz (CE-JILAP) está preocupada y alarmada por el enésimo secuestro en Haití: una situación que tiende a “empobrecer a las familias haitianas y tiene un impacto negativo en la economía del país”. Los obispos se preguntan de dónde proceden las armas de guerra y las municiones de las bandas armadas que ahora han tomado a Haití como rehén. Por lo tanto, lo que se necesita son “medidas adecuadas, acciones concretas y efectivas por parte de la policía nacional para contrarrestar el fenómeno del secuestro y restablecer el orden en el país”.

LA RECONSTRUCCIÓN

El domingo 17 de octubre, la noticia difundida por las fuentes de seguridad locales fue relanzada por los principales medios de comunicación internacionales y volvió a llamar la atención sobre la profunda crisis de pobreza, inestabilidad política y pandemia que vive Haití. El sábado 16 de octubre, aproximadamente entre 12 y 15 misioneros estadounidenses de una iglesia protestante fueron secuestrados junto con sus familias en la periferia oriental de Puerto Príncipe, por una banda armada conocida como “400 Mawozo”, que lleva meses haciendo estragos en la zona fronteriza con la República Dominicana con robos y secuestros tanto de ciudadanos estadounidenses como de haitianos.

LA PETICIÓN DE ORACIÓN DE LOS SECUESTRADOS

Los misioneros —que al parecer pertenecen al grupo Christian Aid Ministries, con sede en Ohio, según fuentes de la prensa estadounidense— y sus familias regresaban de una visita a un orfanato a unos 30 kilómetros al este de Puerto Príncipe cuando su autobús fue detenido por hombres armados, que los obligaron a bajar. Al parecer, uno de los misioneros secuestrados consiguió enviar un mensaje por WhatsApp mientras el grupo era capturado. “Por favor, recen por nosotros, nos tienen como rehenes, han secuestrado a nuestro conductor, no sé a dónde nos llevan”, reza el mensaje, publicado por el Washington Post.

VIOLENCIA Y PANDEMIA: UN PAÍS EN PROFUNDA CRISIS

Haití se ha enfrentado recientemente a una ola de violencia en la que las bandas armadas desempeñan un papel importante, bloqueando las actividades económicas en el país más pobre de América. El malestar aumentó tras dos acontecimientos que abrieron profundas heridas: el asesinato del Presidente Jovenel Moise, en julio, que sumió al país en el caos, y un fuerte terremoto en agosto que mató a más de 2.000 personas.

Por otra parte, desde principios de año se han producido más de 600 secuestros en Haití, frente a los 231 del año pasado, según las organizaciones humanitarias.

La noche del domingo, la Fundación Francesca Rava recibió un comunicado de Haití de su médico responsable, el padre Richard Frechette, advirtiendo del incidente. Ante nuestros micrófonos, Mariavittoria Rava, presidenta de la ONG, explica cómo está la situación, profundizando sobre la crisis sanitaria (que a falta de vacunas Covid, está cosechando víctimas ante el silencio de la comunidad internacional, que ha abandonado el país incluso en lo que respecta a la ayuda para mantener el orden y la seguridad).

Por ello, el llamamiento lanzado es, sobre todo, “a la ONU para que recupere las misiones de control para proteger a la población”.

En palabras de Mariavittoria Rava, la desolación y el miedo de la gente, que siempre corre el riesgo de ser secuestrada, incluso cuando se dirige a los hospitales para recibir tratamiento. Y si no hay rescate, la solución es la violencia, la violación o la muerte. “Incluso las comisarías están en manos de las bandas”, dice, “y esto es una muestra del nivel de abandono y degradación en el que se encuentra el país”.

“Los disturbios políticos, el aumento de la violencia de las bandas y el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas —incluyendo la inseguridad alimentaria y la malnutrición— contribuyen a agravar la situación humanitaria”, afirma la oficina de la ONU en Haití en su informe, añadiendo que “una fuerza policial sobrecargada y sin recursos no puede por sí sola resolver los problemas de seguridad del país”. Por su parte, el viernes pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU votó por unanimidad la prórroga de la misión política de Naciones Unidas en Haití, pero el calendario sigue siendo incierto, de ahí la petición de ayuda de quienes trabajan sobre el terreno.

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Fuente: www.vaticannews.va

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