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Nicaragua: Con altos y bajos la Iglesia sigue mediando

Un periodista le preguntó al cardenal Leopoldo Brenes si el presidente Ortega ya les había contestado por escrito la carta que la Iglesia le envió hace un mes, en la cual le preguntaban si los quiere tener aún como mediadores en el proceso de paz: “Aún no”, pero, como dijo el purpurado, no piensan en retirarse. Ellos quieren mantener viva esa llama, en el diálogo se da eso, “como ocurrió en los años ’80”, dijo, “a veces daba la impresión que el diálogo se caía porque las partes se retiraban, y el cardenal Miguel Obando Bravo, que en ese tiempo presidía la Comisión, se sentía triste, y luego volvía a arrancar la mediación”. “Si no hay una cultura de diálogo, todo es más difícil”, afirmó, pero, sin embargo, piensan mantenerse como mediadores todo el tiempo que el Espíritu del Señor les conceda, dijo el cardenal Brenes.

LA LLAMA DE LA ESPERANZA

Así que saber que Ortega quiere seguir con el diálogo, es la llama de la esperanza. “Y hay que aprovecharla”, dijo, “además que cada uno de nosotros tenemos que poner nuestro granito de trigo para que esto crezca. Además, la esperanza es lo último que se pierde”. En su homilía el purpurado pidió que “todos seamos misioneros de esperanza, bajando en primer lugar el tono de las palabras fuertes, para poder mediar, para poder alcanzar la paz, y contrarrestar esta violencia”.

Uno de los periodistas recordó al cardenal que muchos médicos de los hospitales están siendo despedidos por haber asistido a los heridos y los estudiantes llamados autoconvocados. El cardenal expresó su tristeza, pues dijo que este es un servicio que hacen los médicos, pues cumplen su juramento de asistir a quien lo necesite. Como lo hicieron en el 1979 o en los años ’80. Y así también como hizo la Iglesia. Los sacerdotes acogieron al pueblo en esa época, “asistimos a muchos jóvenes. A mí, en 1984, acabado de regresar de Roma, cuando era párroco en la parroquia de la Inmaculada, me tocó respaldar algunos jóvenes que estaban huyendo del servicio militar, los acogí en la parroquia, pues ellos sentían el peligro. Pasó lo mismo en 1985, en la parroquia san Pío Décimo, sus padres no querían que sus hijos hicieran el servicio militar, pues eran a los que primero ponían a combatir, y muchas veces regresaban muertos”.

“La Iglesia siempre ha tenido una acción humanitaria. Sin ningún interés personal. En estos tres meses, hemos apoyados a muchas personas indistintamente”. El purpurado también recordó la calumnia hecha contra sacerdotes en Jinotepe, donde se dijo que ellos habían golpeado a policías; “al contrario, los fueron a rescatar, estaban en un tranque. Los llevaron a la parroquia, les dieron de comer y lugar para dormir, hasta que llegaron a recogerlos. Por parte de la Iglesia no se hacen diferencias, y lo mismo los médicos”.

SE ACERCAN LAS FIESTAS PATRONALES

El arzobispo de Managua, cardenal Brenes, en conferencia de prensa, felicitó al pueblo por haber organizado dos manifestaciones: una en apoyo a los obispos, y otra en apoyo al gobierno. La Iglesia no estaba presente en la manifestación hecha en su apoyo, pues, como dijo el purpurado, “era un evento organizado por los laicos; se le solicitó a Mons. Carlos Avilés, responsable de los laicos en la arquidiócesis, que él pudiera presidir el final de la peregrinación”.

La manifestación concluyó en los predios de la Catedral de la capital, donde se rezó la consagración al Inmaculado Corazón de María, como lo ha propuesto la Conferencia Episcopal de Nicaragua en su último mensaje.

El 31 de julio es la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán, Patrón de Managua. Es la “bajada” de la imagen y se realizan dos peregrinaciones: una el 1 y la otra el 10 de agosto, además de otras actividades durante esos días. Desde la semana pasada, el cardenal Leopoldo Brenes ha pedido que estas fiestas tengan solamente un sentido religioso, a diferencia de otros años.

VIVIR LAS FIESTAS EN AMBIENTE DE ORACIÓN

Prevaleciendo el ambiente de oración, de recogimiento, de manera que sea una ofrenda para todas las familias nicaragüenses que están pasando este momento difícil de la crisis. El lema de este año será “Con Santo Domingo de Guzmán peregrinamos con esperanza”.

El domingo 29 de julio, de nuevo el cardenal pidió que estas peregrinaciones sean de fe, de recogimiento, de oración y de paz. El purpurado considera la piedad popular una fuerza. Por tanto, “he pedido que no se venda licor y que la gente asista con su rosario”.

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Fuente: www.vaticannews.va [1]