Observador Permanente ante FAO: “Las cifras del informe de la ONU son desalentadoras”

Habla el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO tras la publicación del último informe de la ONU en el que se advierte que más de 820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo.

Mireia Bonilla

17 julio, 2019, 11:52 am
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Según el último informe de la ONU, “unos 820 millones de personas han carecido de alimentos suficientes para comer en 2018”, y mientras el hambre en el mundo “lleva tres años sin disminuir, la obesidad sigue creciendo”. Datos que ponen de relieve “que el hambre sigue siendo un flagelo que golpea muchas regiones, muchas personas” pero también “que no son simplemente frías estadísticas, sino historias y relatos de vidas truncadas, futuros que verdaderamente no se van a poder llevar a cabo porque muchos dejarán su vida en el camino”, asegura el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, monseñor Fernando Chica Arellano.

EL HAMBRE LLEVA TRES AÑOS SIN DISMINUIR Y LA OBESIDAD SIGUE CRECIENDO

El informe, que ha sido elaborado conjuntamente por los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha hecho públicas unas cifras que son “realmente desalentadoras” —señala Mons. Arellano—, porque por una parte “son tres años en donde el hambre sigue creciendo”, pero también pone de relieve otro horizonte, “otra problemática que está causando graves daños a la población: el sobrepeso y la obesidad”, asegura el Observador Permanente. Y este último problema es fruto de “dietas erróneas, poco balanceadas, de comer alimentos saturados en grasas, ricos en azúcares y muy procesados”, explica.

QUEDA UNA DÉCADA PARA ALCANZAR EL OBJETIVO HAMBRE CERO

En sus declaraciones para Vatican News, Mons. Arellano puntualiza que estos números “indican que la humanidad sigue sufriendo la derrota del hambre”, pero al mismo tiempo —dice— “es una llamada a la esperanza, al trabajo conjunto y a que pongan más voluntad los países en poder terminar de una vez por todas con esta serie de flagelos”. También explica que quedan prácticamente diez años, una década para llegar al único número que vale con el hambre, “que no es otro que el cero”, y asegura que mientras haya un niño que vaya a la cama por la noche llorando con el estómago vacío, mientras haya un joven que no pueda comer, mientras haya una madre que no pueda alimentar a un hijo, “las lágrimas tendrán que ser nuestras compañeras”. “Con el hambre –—subraya— no valen más estadísticas que la derrota por completo de una lacra como esta, que viene acompañando a la humanidad desde hace siglos”.

PASOS ADELANTE EN CIENCIA, PASOS HACIA ATRÁS EN LA ERRADICACIÓN DEL HAMBRE

Entre sus declaraciones, no pasa desapercibida la crítica a la sociedad actual, en la que “la humanidad está dando pasos hermosos en tantos campos de la técnica y la ciencia —explica— y, sin embargo, muchos hermanos nuestros, que son como nosotros, de nuestra misma carne y hueso, padecen un fenómeno tan terrible como el hambre”. Hambre —continúa— que se debe “a problemas relacionados con conflictos, sobre todo en África, que no se acaban, con grandes problemáticas climáticas, por crisis económicas prolongadas y agudas que llevan a injusticias y que impiden que el alimento llegue a todos, sobre todo a los más desfavorecidos”.

NO ES TOLERABLE HABLAR DE “HAMBRE” EN LA ACTUALIDAD

Por último, el Observador Permanente de la Santa Sede recuerda a la comunidad internacional que está llamada —y aquí retoma las palabras del Papa Francisco— a cambiar de rumbo: “No podemos seguir hablando del hambre en presente, tendríamos ya hace muchos años que hablar del hambre solo en pasado”, y concluye, “esto nos tiene que llevar al compromiso de acabar con la retórica y poner en práctica el gran desafío que hoy está interpelando el mundo: con el hambre, el único número que vale es el cero”.
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Fuente: www.vaticannews.va

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