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Papa Pablo VI mandó preparar una encíclica propíldora antes de la “Humanae Vitae”

El Papa Pablo VI estuvo a punto de permitir el uso de anticonceptivos por parte de los católicos, pero en el último momento desistió, ya que consideró que sería “más seguro” mantenerse “en un enfoque tradicional”. Es lo que revela un nuevo libro de monseñor Gilfredo Marengo, profesor del Pontificio Instituto Juan Pablo II, que descubre por primera vez que el Papa Montini mandó preparar una encíclica abierta a la regulación artificial de la natalidad que finalmente rechazó.

Después de rechazar la encíclica De nascendae prolis (Sobre el nacimiento de los niños), sobre la paternidad “responsable”, el pontífice publicó en 1968 su encíclica Humanae Vitae (Sobre la vida humana), donde reiteraba el dogma y solo permitía los métodos de regulación natural del embarazo.

El libro de Marengo es el fruto de años de trabajo en los archivos vaticanos: se trata de una investigación histórica sobre Humanae Vitae —la última encíclica de Pablo VI, fechada el 25 de julio de 1968— realizada mediante el examen de los documentos presentes en el Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y en el Archivo Secreto Vaticano.

Monseñor Marengo es docente del Pontificio Instituto Juan Pablo II y coordinador de la comisión nombrada por el Papa Francisco sobre Humanae Vitae. El libro El nacimiento de una encíclica, visto con anticipación por ANSA, saldrá el jueves 12 de julio editado por la Libreria Editrice Vaticana (LEV).

El autor pudo reconstruir el camino de la preparación de la discutida encíclica de Pablo VI. Francisco, en efecto, concedió al teólogo, en forma extraordinaria, el acceso a los archivos relativos a Humanae Vitae, haciendo una excepción a la norma que prevé la apertura de los Archivos de la Santa Sede a los investigadores solo después de 70 años.

“Muchos estaban convencidos de que mantenerse en sintonía con el Concilio —escribe monseñor Marengo refiriéndose al Concilio Vaticano II— exigía introducir cambios radicales en este campo”.

“Una vez reconocido el valor en sí del ejercicio responsable de la paternidad, no era razonable hacer coincidir este juicio con el obligar a las parejas al solo uso de métodos naturales: la píldora inhibitoria se consideraba un medio a través del cual el fin de evitar una nueva concepción se alcanzaba respetando las exigencias del amor conyugal y la dignidad del cónyuge”.

Era la idea de los teólogos y especialistas llamados a redactar el texto magisterial, una inovación “en los procedimientos seguidos habitualmente por la Santa Sede”.

Pero esa encíclica nunca vio la luz, porque Pablo VI acabó compartiendo el juicio negativo de la Secretaría de Estado.

Firma el prefacio del libro monseñor Pierangelo Sequeri, director del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, según el cual esta contribución será útil para despejar el terreno de “excesos de superficialidad” que lo obstaculizó. (C.D./Ansa)

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Fuente: www.periodistadigital.com/religion [1]