Revista Mensaje N° 703. «Joan Turner: Madre y maestra de la danza social en Chile»

Nació en Inglaterra entre las dos guerras mundiales y vivió la Unidad Popular y el golpe militar. Su huella inscrita en la historia de la danza en Chile y la defensa irrestricta de los derechos humanos la llevaron a recibir el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2021.

Paz Escárate Cortés

08 octubre, 2021, 12:41 pm
9 mins

Joan Turner frente a un computador agradece recibir el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2021. Ese miércoles 8 de septiembre, al otro lado de la pantalla, el jurado presidido por Consuelo Valdés, ministra de la cultura, las artes y el patrimonio, reconoce unánimemente su excelencia y su contribución a la danza en Chile. Joan Turner (Londres, 1927), se ve sentada a la mesa abrigada con un chaleco del color de sus ojos y con el acento que la caracteriza desliza con sencillez, “es muy inesperado esto para mí; pienso en toda la gente, los compañeros en este arte al cual me he dedicado toda la vida… Pienso en los jóvenes que hoy estudian danza, que aman la danza, que saben lo que significa la danza en sus vidas, en nombre de ellos estoy muy honrada en recibir este premio en el país que, pese a todo, yo amo”. Es un premio a la danza, dijo con fuerza.

“He recibido clases de ella, haberla visto tan cercana y acogedora cuando bailábamos… para mí, su fuerza, su convicción, su alegría de vivir, de formar bailarines, es lo que me hace continuar”, relata Valentina Pavez, directora de la Compañía Danza en Cruz y profesora. “Sus hermosas clases, donde ella cantaba, le daba el sentido, le daba una forma muy propia de transmitir el material” y recuerda que la exigencia unida a su dulzura le daba una autoridad genuina. Para ella, como parte del Sindicato de Trabajadores Artistas de la Danza que la postuló tres veces como Premio Nacional, Joan “es una tremenda resiliente, llena de amor, de fortaleza, de convicción y claridad”.

EL BAILE DE TODOS

La historia de Joan Turner con la danza contemporánea chilena se inició en 1954 cuando llegó a nuestro país como bailarina formada por Sigurd Leeder, para trabajar en el Ballet Nacional, luego en la Escuela de Teatro y también en la Escuela de Danza de la Universidad de Chile. Hacia finales de la década de los ‘60 fundó la carrera de Pedagogía en danza infantil y el Ballet Popular. De esta manera, junto a Patricio Bunster, creó la llamada danza social sacándola de las salas tradicionales. Valentina Pavez rememora para las investigadoras Gladys Alcaíno y Lorena Hurtado (1): “Otro momento bello que yo viví con la danza, que es muy anterior, fue cuando vi el ballet que tenían Patricio y la Joan, independiente del Ballet Nacional, que era el Ballet Popular, que dirigía Joan y donde ella era coreógrafa. Recuerdo que los vi a la salida del colegio, en la población La Faena. Eso fue increíble”. Con esa misma gratitud, Sabina Luna, directora de la Compañía Cuartadanza, dice que Joan Turner “entiende que la danza debe ser patrimonio de la sociedad y que contribuye de manera importante en la formación de las personas, haciendo a los seres humanos mejores, más íntegros y felices”.

Antes, en 1961, Joan Turner se casó con Víctor Jara, actor, director de teatro, músico y cantautor, juntos toman la bandera del gobierno de Salvador Allende difundiendo a toda la población el gozo que produce ver y hacer arte.

En 1973, tras el golpe militar, la tortura y el asesinato de Víctor Jara, parte al exilio a Inglaterra con sus hijas Manuela Bunster y Amanda Jara. Valentina Pavez piensa que “con el asesinato de Víctor, Joan tomó el compromiso con mayor fuerza, porque fue la manera de hacer este camino de resistencia a tanta injusticia”. Está convencida que “el sentido de la danza le dio la fortaleza y la convicción para seguir y también para sanarse, porque ella todo lo que sembró en nuestro país fue desde el amor”. Desde Europa Joan tomó el apellido de Víctor y enfrentó la misión de develar las tremendas violaciones a los Derechos Humanos que ocurrían en Chile.

Durante la primera mitad de los ochenta escribió el libro Víctor, un canto truncado y, como parte del proceso de elaboración, comenzó a visitar periódicamente a Chile con visa de turista. Su presencia en esos años era vista como peligrosa, pero, aun así, vio danza chile de manera clandestina.

Joan necesitaba a Chile como el país necesitaba de ella. En 1984 retornó y al año siguiente dio a luz el Centro Espiral. En la investigación de Gladys Alcaíno y Lorena Hurtado, Patricio Bunster detalla: “Cuando llegué del exilio, una de las primeras cosas que hicimos con la Joan fue conocer a toda esta gente joven de la danza que estaba tan marginada. Ahí nos dimos cuenta del talento que había. Conocimos esta danza independiente, que tenía gente tan creativa y desprovista de apoyo. Ahí nació el Espiral. Con Joan, a través del Espiral, hicimos solo lo que teníamos que hacer: crear un espacio y entregar lo que sabíamos”.

«GOZAR CON LA VIDA»

En sus propias palabras al recibir el Premio Nacional, Joan Turner dice que Chile le dio la posibilidad de “extender la danza para que más gente pueda gozar con este arte tan lúdico y tan conmovedor, que puede entregar a las personas un tesoro para sus vidas”. Como si estuviera bailando nuevamente, dice que la danza puede ser vista como un arte primitivo en comparación con otras artes más intelectuales, “pero está la posibilidad realmente de gozar con la vida”. Valentina Pavez lo refuerza: “La danza la sostiene, la danza la canalizó, pero también la fue sanando, porque para ella la vida en las artes es una tarea que hay que continuar y traducir a los niños y a las niñas de nuestro país, justamente para que no sea un arte de elite”.

MOVIMIENTOS EN EL GAM

En la tarde del miércoles 22 de septiembre, en el espacio al aire libre que cobija el GAM, once bailarines de Prodanza y del sindicato de artistas se reunieron para homenajear a su maestra y también para pedir que la danza tenga una categoría propia dentro de los premios nacionales y así no lamentar que personas como Patricio Bunster o Hilda Riveros no sean reconocidas en vida. Con los pies descalzos y las manos al viento, una vez más reivindicaron a Joan Turner como símbolo de justicia, de libertad y de creación. MSJ

(1) Gladys Alcaíno y Lorena Hurtado, autoras de los libros Retrato de la danza independiente en Chile, 1970-2000 (Ocho libros, 2010) y Danza contemporánea en Chile 2000-2015. Autobiografía de una escena (Hueders, 2018).

_________________________
Fuente: Artículo publicado en Revista Mensaje N° 703, edición 70° aniversario, octubre de 2021.

Mamá, periodista y feligresa de la Parroquia La Anunciación, Santiago.