Revista Mensaje N° 708. «Banksy, las múltiples seducciones de un enigma»

El GAM presentará desde fines de mayo más de 160 obras realizadas en distintas técnicas por el artista británico, famoso por haber ocultado su identidad y por sus intervenciones murales en diversas ciudades del mundo.

Jazmín Lolas E.

11 mayo, 2022, 12:54 pm
9 mins

Las malas caras y los gestos bruscos eran parte de los modales con que los anfitriones recibían a los visitantes en Dismaland, un parque de la no entretención que Banksy instaló entre agosto y septiembre de 2015 en Weston-super-Mare, ciudad del suroeste de Inglaterra cercana a Bristol, donde se cree o se sabe que nació el artista.

Parodia de la filosofía Disney de la diversión, el recinto exhibía una versión lúgubre y decadente del castillo símbolo de esa compañía apenas unos pasos después de la entrada, donde los espectadores tenían que aceptar no solo las revisiones de rigor, sino también tolerar unas cuantas instrucciones absurdas; entre ellas, pararse en un pie y girar hacia un lado o el otro.

El resto de la feria, desplegada en un enorme terreno donde hasta el 2000 había funcionado una piscina a la que Banksy iba regularmente cuando niño, enloqueció al público —hubo gente que canceló planes importantes con tal de no perdérsela— con una selección de 58 obras pertenecientes a autores de distintos países y varias de su propio gestor.

El éxito de Dismaland (Tierra Deprimente o País Deprimente) dio cuenta del interés casi incondicional que provoca todo lo que haga este artista del misterio. Siete años más tarde, una instalación recrea ese parque dentro de “The art of Banksy without limits”, exposición que ha recorrido distintas ciudades del mundo y que entre el 25 de mayo y el 31 de julio se presentará en el GAM.

La muestra es gigantesca y consta de más de 160 fotografías, grabados, esculturas, murales y obras “inmersivas”, como la descrita antes. Se trata de originales y reproducciones que recorren la carrera de un creador cuyo capital se basa —descontando el talento y la originalidad— en el enigma. Transcurridas casi tres décadas desde que Banksy empezó a forjar su perfil de autor furtivo con irrupciones en los museos —donde, sin que nadie lo advirtiera, plantaba sus trabajos junto a los de las colecciones—, es una hazaña que haya logrado mantener oculta su identidad. Descubrirla se ha vuelto un desafío obsesivo para algunos, que han atado cabos y buscado asociaciones sin conseguirlo.

Figura contracultural reconocida sobre todo por su arte callejero, Banksy empezó a incursionar en el grafiti cuando tenía unos 14 años (actualmente, debería estar entre los 42 y los 47) y se escabullía del tedio que le producía el colegio interviniendo los muros públicos. Él mismo contó esa historia durante una entrevista que le dio al diario The Guardian el 2003, sin revelar su verdadero nombre ni permitir que le tomaran fotos, obviamente. El grafiti, dijo en esa conversación, lo hacía sentir bien acerca de sí mismo, le daba una voz. “Si no eres dueño de una empresa de ferrocarriles, entonces anda y pinta sobre una”, declaró.

IRONÍA Y CRÍTICA

Banksy ha cubierto las paredes de ciudades de Inglaterra y del resto del planeta con murales irónicos y críticos con el poder, el consumo, el mercado del arte —aunque, inevitablemente, también se ha convertido en una de sus estrellas—, la xenofobia, el conservadurismo, la pobreza y las miserias de la migración (en este último tema se ha involucrado como activista).

El autor ha vinculado sus intervenciones con el entorno en que las realiza —como ha hecho en Palestina con escenas que cuestionan la ocupación israelí— y suele abordar en ellas problemáticas contingentes: el asesinato de George Floyd en Minneapolis y el movimiento Black Lives Matter, entre otras, motivó una publicación del autor en su cuenta de Instagram, donde compartió una imagen en la que se ve un altar con el retrato de un personaje negro y una vela cuya llama quema una bandera estadounidense.

“Al principio pensé que debía callar y escuchar a la gente negra sobre este asunto. Pero ¿por qué debería hacerlo? No es su problema, es el mío”, comentó en esa ocasión.

“PIEZAS QUE LA GENTE NO SABE QUE ÉL HIZO”

El montaje en el GAM incluye obras que Banksy ha realizado en distintos formatos y técnicas y ha sido definido por sus organizadores como un homenaje al autor, que cuenta con su visto bueno, por supuesto. “Lo que estamos haciendo es dar a conocer su trabajo de varios años. Es muy importante mostrar piezas que la gente no sabe que él hizo”, ha explicado el mexicano Guillermo Quintana, curador de la muestra.

Entre sus creaciones más célebres, la selección incluye “Escape”, un mural que plasmó en una de las fachadas de la cárcel de Reading, donde estuvo recluido Oscar Wilde, y en el que un hombre con traje de presidiario se descuelga del muro con sábanas anudadas (en el extremo inferior hay una máquina de escribir). También es muy conocida “Pulp fiction”, que alude a esa película de Tarantino y retrata a John Travolta y Samuel L. Jackson apuntando con plátanos en vez de revólveres.

Pero la más famosa es “Niña con globo”, originalmente un mural pintado en una pared del este de Londres que, en 2018, en una versión enmarcada, provocó un revuelo sin par al autodestruirse parcialmente —tenía una trituradora en su interior— después de ser vendida en una subasta por casi 1,5 millones de dólares. El año pasado volvió a subastarse y esta vez alcanzó un precio de 25 millones de dólares.

De las pinturas de Banksy, la curatoría ha incorporado “Devolved parliament”, una parodia del parlamento británico que ha reemplazado a los honorables por orangutanes y por chimpancés. También es posible ver la escultura “Death of a phone booth” (“Muerte de una cabina telefónica”), que muestra un típico teléfono público inglés hundido hasta la mitad en el pavimento, y una recreación de la estación Picadilly del metro londinense intervenida por el artista.

La exposición ocupa la plaza central del centro cultural y cuenta con una tienda-anexo contigua, donde el público puede asistir a un breve documental sobre la trayectoria de Banksy. El objetivo de armar ese espacio aparte para la proyección es que la experiencia del espectador sea más “profunda e íntima”, según el curador. MSJ


Fuente: Artículo publicado en Revista Mensaje N° 708, mayo de 2022.

Escribe habitualmente para la sección “Cultura” de Revista Mensaje.