Revista Mensaje Nº 703. «Ideas para un nuevo paradigma económico»

Es tiempo de buscar una transformación hacia modelos más sostenibles social y medioambientalmente, otorgando importancia a la búsqueda del bien común como objetivo central en las actividades políticas, sociales y empresariales (*).

Stephan Rothlin sj

18 octubre, 2021, 3:05 pm
32 mins

La crisis financiera de 2007-2009 fue como un llamado de atención, una señal sobre la necesidad de cambiar el paradigma económico —que parecía radicalmente manipulado en perjuicio de la gente común—, para orientarlo hacia un modelo más sostenible y dirigido al bien de todos. También suscitó cierta esperanza en cuanto a que la atención al crecimiento económico pudiese dar paso a una visión más amplia del desarrollo integral, atenta a contener el desastre ecológico y el abuso de los recursos naturales.

Sería un error afirmar que no se ha hecho nada para cambiar el modelo económico dominante, aunque no se haya dado ningún paso decisivo. La crisis del Covid-19 ha puesto de manifiesto el señalado malestar y ha evidenciado el aumento de la brecha entre ricos y pobres, así como la persistencia de prejuicios y discriminaciones que se creía que eran parte del pasado.

Para identificar conceptos y referencias útiles en la elaboración de un nuevo paradigma económico y, por tanto, modelos económicos sostenibles, necesitamos fijar la mirada en la realidad de nuestro tiempo y hacer converger pensamiento y acción hacia el objetivo de la transformación económica. El término “nuevo” designa aquí la posibilidad de alcanzar un cambio paradigmático de tal magnitud que permita remediar las debilidades estructurales de las políticas y de las prácticas económicas. En la actualidad, observamos cómo afloran cambios y actitudes positivas —en las personas, comunidades, ONGs, empresas, gobiernos y las Naciones Unidas—, que apuntan a introducir y a desarrollar modelos económicos más sostenibles social y medioambientalmente.

SUBSIDIARIEDAD ECONÓMICA

En un nuevo paradigma económico, la subsidiariedad constituye la principal vía para dar voz y poder económico a individuos y comunidades que estos conforman. La subsidiariedad es el principio —desarrollado en la doctrina social católica a partir de la encíclica de Pío XI, Quadragesimo anno, de 1931— según el cual la autoridad central debe tener una función subsidiaria, llevando a cabo solo aquellas tareas que no pueden realizarse a nivel local. La vigente división en base a límites geográficos ha motivado la creación de instituciones encargadas de la toma de decisiones en varios niveles, en contextos provinciales, regionales o municipales. Pero, en muchos casos, estas circunscripciones son demasiado grandes o demasiado pequeñas para promover eficazmente la cooperación, especialmente si los problemas atañen en todo o en parte a diferentes entidades.

En la reforma de la economía, la subsidiariedad favorece las soluciones comunitarias y postula que las más eficaces surgirán del diálogo y de la cooperación. Para personas y comunidades, la subsidiariedad constituye un factor liberador. Sin embargo, hay que crear las circunstancias oportunas para que no se vean limitadas y se les ayude a actuar mediante proyectos de apoyo a la educación e inversiones específicas en microempresas.

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Académico, promotor de la ética empresarial, Beijing, Hong Kong.