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Rosario Olivares: El feminismo y las nuevas formas de hacer política

¿Cuáles son los principales ejes sobre los que se construye el actual pensamiento feminista latinoamericano?

Una de las corrientes principales está al alero del feminismo interseccional, que se desarrolla particularmente en nuestro continente dentro del feminismo decolonial, el que a su vez entiende la condición de la mujer y las disidencias sexuales con características propias de subordinación que se dan en los contextos de nuestros países. Hay debates importantísimos que señalan que la condición de precarización de la vida de las mujeres no solo se da por su diferencia sexo-genérica, sino también por su clase, raza y orientación sexual o identidad de género. En ello encontramos temas como los derechos sexuales y reproductivos, el reconocimiento del trabajo de cuidados, la situación de las mujeres migrantes, el acceso a la educación sexual integral, el ecofeminismo, entre otros.

Concretamente en Chile, ¿se debe distinguir la acción colectiva propiamente feminista de los movimientos amplios de las mujeres?

Creo que ha sido fundamental la acción colectiva que ha generado el movimiento feminista en Chile, porque no solo ha puesto en el debate asuntos que tienen que ver con las demandas históricas de nuestro movimiento, sino con las nuevas formas de hacer política, de organización de bases, de articulación, de problematización e incluso de performance como manifestación y protesta. Se ha diferenciado de otros movimientos de mujeres en la capacidad de mostrar que los problemas que vivimos tienen un carácter estructural y no son solo de un nicho.

¿Cuál es la especificidad del feminismo chileno en este contexto histórico que estamos viviendo?

Primero, el feminismo chileno se enmarca en un movimiento de carácter internacional, que ha tenido sus propios tiempos y demandas, pero que, sin duda, es permeado por un contexto mucho más amplio. Un ejemplo de ello es el llamado a huelga general el 8 de marzo que fue a nivel mundial, o los nuevos bríos que entregaron las luchas por los derechos sexual y reproductivos en Argentina, que cruzaron la cordillera y el mundo. Y en ese marco, pienso que lo educativo y el proceso constituyente son dos cosas que, podríamos decir, tienen un carácter más propio, pese a que estos temas están constantemente presentes en muchos lugares, sobre todo este último, que nos llevó a tener la primera comisión constituyente elegida paritariamente en la historia.

Con respecto a la educación, se dice que el feminismo chileno salió de una etapa de silencio gracias a la educación de las nuevas generaciones de mujeres. ¿Está de acuerdo?

Este es un tema de mi mayor interés, porque vivimos particularmente en un país donde no tenemos educación sexual integral, ni otro espacio en particular para hablar de esto, pero, sin embargo, el nuevo impulso feminista que presenciamos hoy resurge con las movilizaciones de 2018 por una educación no sexista que tuvo lugar en universidades, liceos y colegios. Sin duda, las nuevas generaciones de mujeres y disidencias sexuales se atrevieron a poner en palabras y acción muchos hechos de violencia que vivíamos desde siempre, pero que necesitaban un procesamiento importante para ver su origen y posible modificación. Yo diría que esto se da también en el marco de un movimiento internacional que fue quitando las fronteras para hablar de las violencias del patriarcado, y un recambio generacional que no solo se dio a nivel de las estudiantes, que por cierto son el centro de este avance, sino también de nosotras, sus profesoras, que nos atrevimos a pensar una educación desde una perspectiva no sexista y en contra de la violencia de género.

Usted ha hablado de la necesidad de un debate profundo sobre el sentido y tipo de enseñanza que queremos. ¿Cuál sería esa educación desde la mirada feminista?

Como mencionaba más arriba, el feminismo aporta una perspectiva de debate estructural y eso es absolutamente relevante. Desde hace años el movimiento educativo venía denunciado la mercantilización de la educación en nuestro país, pero faltaba sostener que ese mercado funciona a la par de un sistema educativo machista que también hay que modificar y que no podemos dejar que un cambio se dé y el otro no; es decir, no basta con que la educación sea un derecho social si esta sigue reproduciendo lo educativo con un currículum lleno de sesgos sexistas.

Desde la mirada feminista, entonces, la educación debe ser un espacio donde se formen personas sin sesgos machistas, de clase, o racistas; una enseñanza que sea democrática en cada uno de sus niveles implica que sea un derecho social garantizado por el Estado y no un bien de consumo. Donde las comunidades educativas tengan un rol central en la toma de decisiones no solo de funcionamiento, sino que, sobre todo, en las decisiones educativas… qué enseñamos, cómo y para qué lo enseñamos. Buscamos que la sociedad vea la educación como un bien común, un lugar donde también forjamos eso que queremos ser como sociedad, y eso implica necesariamente pensar en una educación que nos permita vivir una vida libre de violencias.

¿Qué debería preocuparnos del presente?

Creo que es fundamental lo que ocurre a nivel medioambiental, sin duda hoy es un tema ética y políticamente ineludible para pensar el futuro.

¿Qué cree que lo está cambiando todo?

El feminismo está cambiando muchas cosas, sin duda.

¿Sobre qué es usted optimista?

Sobre la Convención Constituyente. Me emociona pensar que estamos frente a la posibilidad de crear una nueva Constitución para el Chile que queremos.

¿Qué pensadores cree usted que están aportando interesantes puntos de vista a la humanidad hoy?

Son muchas y muchos, en particular, para mí, como feminista, han sido claves pensadoras como Simone de Beauvoir, Gloria Jean Watkins, conocida como bell hooks, y en Chile, Julieta Kirkwood.

¿Qué mensaje daría a la humanidad del siglo XXI y qué considera clave para el futuro?

Que pasemos de una forma individualista de vivir, a una más comunitaria y colectiva. Que nos necesitamos para vivir mejor, para sacar esta sociedad adelante y vislumbrar un futuro de dignidad para las nuevas generaciones. Y que, obviamente, cuidemos el planeta. MSJ

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Rosario Olivares. Filósofa feminista. Profesora de filosofía, Dra. Estudios Americanos IDEA-USACH, académica del Depto. de Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado. Parte de la Red Docente Feministas REPROFICH y de la Red de Profesores y Profesoras de Filosofía de Chile REPROFICH.