Unicef lanza Plan mundial de respuesta humanitaria al Covid-19

A causa de la pandemia, peligran los servicios hídricos e higiénico sanitarios, la educación, la protección, la salud mental y la seguridad. Las Naciones Unidas lanzaron el Plan mundial de respuesta humanitaria a la pandemia de COVID-19.

Vatican News

27 marzo, 2020, 11:14 am
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El 40% de la población mundial, 3.000 millones de personas, no tienen en casa servicios con agua y jabón para lavarse las manos. Un tercio de las escuelas del mundo y la mitad de las escuelas de los países menos desarrollados no tienen espacio para que los niños se laven las manos. Más de la mitad de los estudiantes del mundo se han visto afectados por el cierre de escuelas a nivel nacional en al menos 120 países. La depresión y la salud mental son reales y afectan a 1 de cada 3 personas.

La Directora General de UNICEF, Henrietta Fore, el 25 de marzo hizo el punto sobre la emergencia que se ha generado a causa de la pandemia de Covid-19.

“En solo unos meses, COVID-19 ha trastornado las vidas de los niños de todo el mundo. Cientos de millones no van a la escuela. Los padres y quienes cuidan de ellos han perdido sus trabajos. Las fronteras están cerradas. Los niños son las víctimas ocultas de esta pandemia. Nos preocupan las consecuencias a corto y largo plazo para su salud, bienestar, desarrollo y perspectivas”.

40% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL SIN AGUA Y JABÓN EN CASA

En particular, subraya la preocupación por la falta de acceso a los servicios de agua y saneamiento, puesto que lavarse las manos con jabón es crucial en la lucha contra el coronavirus:

“Ya ahora el 40% de la población mundial, 3.000 millones de personas, no tienen servicios de agua y jabón en casa para lavarse las manos. Peor aún, el 16% de los centros de salud, o 1 de cada 6, no tienen baños. Un tercio de las escuelas del mundo y la mitad de las escuelas de los países menos desarrollados no tienen espacio para que los niños se laven las manos”.

CIERRE DE ESCUELAS EXPONE A NIÑOS A RIESGO DE EXPLOTACIÓN, VIOLENCIA Y ABUSO

El cierre de las escuelas a nivel nacional en al menos 120 países ha afectado no solo la educación, sino también “los almuerzos escolares, los programas de salud, el agua potable y la información correcta”, señala. Y el cierre de las escuelas expone a los niños a un mayor riesgo de explotación, violencia y abuso:

“Por ejemplo, debido al cierre de escuelas durante la epidemia del ébola en el África occidental entre 2014 y 2016, se ha producido un aumento del trabajo infantil, el abandono, los abusos sexuales y los embarazos de adolescentes”.

EL PROBLEMA DE LAS VACUNAS

La presidente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, pone la alarma en el acceso a los servicios básicos de salud, incluidas las vacunas y el tratamiento de las enfermedades infantiles:

“No podemos salvar a un niño de COVID-19 y luego perder a otros por neumonía, sarampión y cólera”.

También la salud mental de los jóvenes es de particular relevancia, puesto que la renuncia a las rutinas cotidianas como el hablar con amigos, ir a la escuela y hacer deporte “aumenta la ansiedad y puede conducir a cambios en los hábitos”.

LOS NIÑOS EN LAS ZONAS DE GUERRA

Para los millones de niños que huyen o viven en situaciones de conflicto que viven en condiciones de hacinamiento y a menudo en zonas de guerra activa con poco o ningún acceso a la atención médica, el auto-aislamiento y el lavado de manos con jabón no será fácil, puesto que “una familia de 6, 8, 10 o 12 personas puede vivir en una habitación”.

EL PLAN MUNDIAL DE RESPUESTA HUMANITARIA AL COVID-19

De todo esto se desprende el pedido de Unicef para adherir a la financiación del Plan mundial de respuesta humanitaria al Covid-19.

La Directora explica que con el apoyo de la comunidad internacional, es posible elaborar conjuntamente planes de preparación y respuesta en países con sistemas de salud más débiles, aumentar el acceso a los servicios sanitarios y al lavado de manos, ampliar la participación de la comunidad para proporcionar la información que necesitan para prevenir el contagio. También mantener un flujo constante de ayuda para la protección personal, como monos, máscaras, gafas y guantes para apoyar la prevención y el control de epidemias y mantener a los trabajadores sanitarios clave seguros y trabajando las 24 horas del día.

“Podemos seguir trabajando con los gobiernos para fortalecer los servicios de protección, el apoyo psicosocial y las oportunidades de aprendizaje a distancia para todos los niños, en particular para los más vulnerables”, concluye.

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Fuente: www.vaticannews.va

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