«Asia del Sur: Formas innovadoras de superar los obstáculos a la educación de los niños refugiados»

Garantizar que los niños que se ven obligados a huir de sus hogares y comunidades no se vean privados de su derecho a la educación.

El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) se compromete a garantizar que los niños que se ven obligados a huir de sus hogares y comunidades no se vean privados de su derecho a la educación. Comprendemos las complejidades de ofrecer iniciativas de aprendizaje a los niños desplazados por la fuerza y nos apresuramos a desarrollar programas que se adapten a las necesidades de los niños con barreras lingüísticas, a los que viven en zonas remotas y, más recientemente, a los que luchan por mantener sus estudios durante una pandemia mundial. La educación es una parte esencial de la formación de los niños refugiados, proporciona estabilidad, engendra esperanza y los prepara para afrontar los retos del futuro.

UNA NUEVA FORMA DE HACER EFECTIVO EL APRENDIZAJE A DISTANCIA

«Me he dado cuenta de que el aprendizaje no solo proviene de los libros, sino también de las personas», dice Shabana, una joven refugiada de Afganistán que lleva 4 años viviendo en India con sus padres. Shabana es una estudiante muy aplicada, pero tiene problemas con el inglés, lo que dificulta el seguimiento de las clases.

Cuando se pusieron en marcha los protocolos de cierre debido al Covid-19, las escuelas cerraron y pasaron a la enseñanza a distancia. Estudiar en casa era un reto para Shabana; en el aula podía recibir ayuda adicional de sus profesores, pero en casa no tenía a nadie que la ayudara. Era un momento desalentador, ya que veía a otros estudiantes progresar mientras que ella tenía dificultades.

Para apoyar a estudiantes como Shabana, el JRS desarrolló el programa de Aprendizaje a Distancia que fomentaba las discusiones entre pares, a través de las cuales los estudiantes aprendían más de los demás que de sus libros de texto. El programa permitió a Shabana estudiar a su propio ritmo y ayudar a cerrar la brecha educativa. Pudo crecer, establecer relaciones con otros estudiantes y encontrar nuevos amigos.

A través del programa, pudo darse cuenta que no era la única estudiante con un inglés limitado, lo que la animó a mejorar. Sus profesores y padres estaban asombrados por los progresos que había hecho en pocos meses. Ahora, Shabana es capaz de leer, escribir y hablar mejor en inglés, lo que ha aumentado su confianza en sí misma y ha mejorado su salud mental y emocional en general.

ACERCAR LA EDUCACIÓN A LAS NIÑAS DE ZONAS REMOTAS

«Mi padre no me permitía venir al Centro del JRS para estudiar inglés y ahora estoy aquí aprendiendo en mi propio pueblo», dice una joven del programa Butterfly Effect Affiliate (BEA) del JRS, que se puso en marcha en Bamiyán para promover las oportunidades de alfabetización en inglés para las niñas.

En Afganistán hay 3,7 millones de niños que no van a la escuela y 1,5 millones que viven en áreas remotas o en zonas de conflicto con instalaciones educativas limitadas y casi inaccesibles. Lamentablemente, más de la mitad de los que tienen poco acceso a la educación son niñas.

Butterfly Effect (efecto mariposa) es un término utilizado en la teoría del caos para expresar cómo un pequeño cambio puede tener un gran impacto, y en el idioma farsi darí bea significa acercar.

La base del programa consiste en enviar a estudiantes con conocimientos avanzados de inglés a sus comunidades para que enseñen a las niñas, algunas de tan solo 10 años, la lengua inglesa. El programa ha permitido a los participantes llegar a 283 alumnas que, en otras circunstancias, no podrían estudiar inglés en absoluto.

Los educadores de BEA también pueden mejorar su propio inglés y sus habilidades de enseñanza y hacen que las niñas puedan acercarse a las oportunidades educativas, lo que puede cambiar el curso de su futuro.

SISTEMAS CREATIVOS PARA MANTENER EL APRENDIZAJE

«A pesar del cierre de las escuelas, mi aprendizaje ha continuado sin interrupción, y las plataformas digitales me han permitido aprender nuevas habilidades. También estoy agradecida por el alentador apoyo de mis profesores», dice Muthamizh Arasi, un estudiante de octavo grado de 13 años en Tamil Nadu.

Al inicio de la pandemia del Covid-19, el JRS desarrolló el programa de Educación Complementaria para garantizar la continuidad de la educación de los niños refugiados locales. Los profesores pudieron trabajar a distancia con los estudiantes del 2° de secundaria al 2° de Bachillerato (entre los 12 y los 18 años) en clases de matemáticas, ciencias e inglés a través de WhatsApp.

Se desarrollaron varias actividades de aprendizaje para apoyar las habilidades de alfabetización y aritmética de los niños más pequeños que todavía podían asistir a la escuela. El JRS también creó un canal de YouTube en el que los niños tuvieron acceso a videos desarrollados para fomentar la fijación de objetivos, la gestión del tiempo y la higiene.

Las lecciones que promovían la paz y la reconciliación a través de debates ayudaron a perfeccionar competencias básicas como el pensamiento crítico y las habilidades de comunicación. Las sesiones de artesanía, teatro, juegos, canto y baile ayudaron a mejorar la creatividad de los niños y a reducir el estrés provocado por la pandemia.

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Fuente: https://jrs.net/es

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