Celestino Aós pidió diálogo con acuerdos generosos en Te Deum

El Arzobispo de Santiago también precisó que el país necesita “buenos políticos y gobernantes”, “legisladores lúcidos y coherentes” y “jueces amantes de la verdad y la justicia”, durante el Te Deum o Himno de Acción de Gracias a Dios por la Patria, celebrado a los pies de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal.

Iglesia de Santiago

21 septiembre, 2020, 12:01 pm
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Al comienzo de la celebración hubo un emotivo momento: un Responso por todos los fallecidos a causa del Coronavirus, en minutos de gran recogimiento acompañado del repique de una campana.

El Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias 2020 se celebró con la asistencia del Presidente de la República, Sebastián Piñera, y su esposa, los representantes de los poderes del Estado y el Nuncio de Su Santidad, como Decano del Cuerpo Diplomático, más las autoridades religiosas. Después de la Liturgia de la Palabra, el obispo capuchino Celestino Aós entregó su mensaje.

“SOMOS RESPONSABLES DEL PLANETA”, DICE EL OBISPO AÓS

Al comenzar la homilía, su mensaje, el Arzobispo de Santiago señala que “Jesús andaba con los ojos abiertos. Porque en la vida hay limitaciones, deficiencias, injusticias, problemas, ante los que no se pueden cerrar los ojos”. Por eso pide: “Enséñanos a ver las deficiencias, los pecados y maldades de nuestra vida hoy en nuestro Chile: porque hay gente que llora, que tiene hambre, que busca justicia, que se siente en precariedad. Que no seamos de los que no ven o no quieren ver porque piensan que así ya no existen los problemas”.

En su plegaria expresa a Dios que “hay tantas cosas buenas en Chile. Ayúdanos a verlas y disfrutarlas. La naturaleza y las cosas, la amistad, la ayuda generosa de los voluntarios, la responsabilidad de quienes hacen su trabajo y aporte honestamente y de quienes van más allá, nos admira el esfuerzo y trabajo sacrificado y generoso de los servicios de salud”. Añade que “Jesús nos invita a esforzarnos para aliviar en lo que podamos. Somos responsables del cuidado de lo común: el planeta, el agua, el aire, la ciudad y los bienes comunes”.

En otra parte de su homilía, Celestino Aós asegura que “necesitamos de los demás. Nadie se salva solo; ningún grupo solo; unos con otros, todos protagonistas; y con Dios. Dios promete la paz a su pueblo. Construir la cultura de la verdad y la justicia, del respeto y la paz”. Luego dice enfatiza que “es la hora de la acción, de la generosidad personal: necesitamos buenos políticos y gobernantes, legisladores lúcidos y coherentes, jueces amantes de la verdad y la justicia, profesores entusiastas, sacerdotes pastores, personal sanitario sensible y entregado, comunicadores expertos y responsables ante la objetividad de las informaciones y el respeto a las personas. Cada ciudadano que mejora su comportamiento está construyendo el Chile nuevo y mejor. Quien no está dispuesto a cambiar saldrá peor y más empobrecido humanamente de esta crisis que vivimos.

En un párrafo referido al próximo plebiscito sobre la Constitución, el Arzobispo de Santiago pide: “Participe, haga su aporte expresando su voluntad a través del voto. Participe. Para decidir bien, infórmese: que le digan las consecuencias de cada opción, pero no permita que nadie le obligue a cómo votar o que nadie decida por usted”.

UNA VIDA MÁS JUSTA Y AUSTERA

Además, manifiesta que “es tarea de todos, pero quienes tenemos autoridad o relevancia social debemos dar ejemplo. Si es buena hora para las palabras y diálogos, es hora propicia para los buenos ejemplos. Estar dispuestos a colaborar y trabajar en equipos: nadie tiene toda la verdad, pero todos tenemos algo que aportar”. Y agrega: “Queremos ser, junto a la gran familia de quienes vivimos en Chile, constructores de una sociedad más justa, con una vida más austera y un mayor cuidado a los más frágiles y a toda la creación”.

Más adelante, el Arzobispo afirma que “hoy experimentamos fuertemente nuestra debilidad y el sufrimiento de los hermanos nos desgarra; por eso, continuaremos haciendo lo que está a nuestro alcance para acompañar a los que van quedando solos y abandonados. Contigo, Virgen del Carmen, juntos en este camino, hoy te confiamos lo que somos, lo que tenemos y lo que vivimos”.

También el pastor pide poner el interés común por encima de partidismos y particularismos: “Las verdades fundamentales tienen consistencia en sí mismas, y no dependen del número de votos o del ruido de quienes claman. Es en la verdad, en los valores, donde nos encontramos para organizar nuestra convivencia nacional: los valores sagrados de la vida desde el comienzo de su concepción a la muerte, dignidad de las personas sin discriminación, enseñanza, salud, vivienda, trabajo digno y remuneraciones justas”.

La precariedad y la fragilidad en que nos sume la pandemia, nos obliga a todos, especialmente a autoridades, representantes y líderes de la sociedad, a deponer intereses personales y sectoriales para retomar de verdad los caminos de diálogo con acuerdos generosos. “Somos un pueblo en marcha”, solo unidos superaremos las injusticias y nos levantaremos de esta crisis.

Por último, Celestino Aós le reza al Hijo de Dios y le pide: “Buen Jesús de las bienaventuranzas; haznos dar sentido al sufrimiento que padecemos, haznos tener presente que más allá del coronavirus nuestra vida nacional tiene otra serie de problemas y desafíos que autoridades y ciudadanos debemos enfrentar buscando siempre el bien de todos”.

Terminada la homilía, se desarrolló la Oración Universal, que contó con la participación, además, de las diversas confesiones cristianas y de representantes de las comunidades judía y musulmana. A continuación, se cantó el Te Deum, un antiguo himno católico de acción de gracias y la celebración culminó con el Himno Nacional.

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Fuente: www.iglesia.cl

Sitio web del Arzobispado de Santiago.