Chad: la educación postsecundaria como herramienta de integración

La integración de los refugiados en Chad es una necesidad cada vez más urgente y la educación postsecundaria es una de las herramientas más eficaces para lograrlo, por lo que es de vital importancia encontrar los medios suficientes para sostenerla y mejorarla.

Servicio Jesuita a Refugiados

12 abril, 2018, 1:03 pm
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El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) trabaja en Chad desde 2006 con el objetivo de servir, acompañar y defender a los refugiados sudaneses que dejaron sus hogares a causa del conflicto que estalló en 2003 y que continúa aún latente. Ante la posible cronificación de la situación, las diferentes agencias de Naciones Unidas y ONG comienzan a disminuir paulatinamente la ayuda, desviándose a otros conflictos más recientes. En este tipo de contextos, en los que la vuelta a Sudán de los refugiados es prácticamente imposible por el momento, promover la autonomía y la integración de la población refugiada en Chad se ha convertido en una prioridad.

Uno de los grandes problemas para la integración de la población refugiada es que la mayor parte del sistema educativo chadiano está solo disponible en francés, por lo que las perspectivas de integración universitaria de los estudiantes refugiados son extremadamente limitadas, aun habiendo obtenido el bachillerato, ya que la mayoría de ellos solo habla árabe.

En este terreno, la educación postsecundaria juega un papel esencial, ya que la estrategia del JRS en este ámbito, implementada desde hace ya dos años, busca garantizar la integración profesional y educativa de los refugiados a través de diferentes medios, como un programa de becas en la ENS (École Normale Supérieure) con una duración de tres años, mediante el cual sesenta refugiados obtendrán un título reconocido por el Estado chadiano que les califica para ser profesores en el país; cursos de informática en dos centros Arrupe, dando la oportunidad a los alumnos de desarrollar su autonomía digital, y, por último, a través de cursos de francés de diferentes niveles, ya que gracias a una reciente colaboración con la CALF (Centres d’Apprentissage de la Langue Française) ha sido posible que los beneficiarios superen el examen DELF en los campos. Solo durante 2017, 1.833 alumnos han sido formados, entre ellos un 28% de mujeres y un 11% de chadianos, porque favorecer la participación de la población autóctona contribuye a la mejora de la convivencia y la integración en la comunidad.

Ammar es un claro ejemplo de la importancia de la educación postsecundaria en la vida de los refugiados. Tiene 20 años, vive en el campo de Djabal en Gozbeida, y es alumno de las clases de francés, inglés e informática que el JRS imparte en los campos, además de dedicarse a su formación de mecánica. Gracias a lo que aprende en sus cursos descarga videos y tutoriales sobre mecánica para poder aumentar sus conocimientos, ya que además la mayoría de estos videos están en francés e inglés. Su sueño es ir a la universidad y estudiar medicina, pero por el momento sus necesidades económicas hacen que sea algo imposible. “Espero un día tener dinero y poder ir a la universidad, mi familia es muy grande y necesitamos dinero porque mi padre tiene 28 hijos”. A pesar de todo esto, Ammar es optimista: “Ahora mismo tengo 20 años y no tengo aún nada de lo que buscaba, pero estoy seguro de que lo conseguiré, porque, aunque el tiempo pase muy rápido para mí, aún puedo intentarlo, ya que desde que me levanto cada mañana intento dar lo mejor de mí”.

En 2018 la estrategia de la educación postsecundaria del JRS estará centrada en intentar aumentar el número de becas a través de la creación de nuevas colaboraciones en el ámbito de la formación profesional, permitiendo a las próximas generaciones de refugiados el acceso a cursos de francés y de informática de calidad, y en la búsqueda de una posible extensión geográfica de las actividades.

La integración de los refugiados en Chad es una necesidad cada vez más urgente y la educación postsecundaria es una de las herramientas más eficaces para lograrlo, por lo que es de vital importancia encontrar los medios suficientes para sostenerla y mejorarla.

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Fuente: http://es.jrs.net

El Servicio Jesuita a Refugiados es una organización católica internacional que trabaja en más de 50 países, con la misión de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y desplazados forzosos.

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