Clima, la denuncia de Oxfam: especulación con los desastres ambientales

A pocos días de la COP31 en Turquía, el nuevo informe «Disaster Divide» denuncia las profundas desigualdades en el impacto del cambio climático. El 0,1% más rico del planeta genera más emisiones que 3.5 mil millones de personas, mientras que las poblaciones vulnerables pagan el precio más alto por las sequías, las inundaciones y las hambrunas. El llamado de Oxfam a los gobiernos: imponer impuestos a los grandes contaminadores y detener la especulación con los desastres.

La crisis climática no afecta a todos por igual, y quienes más contribuyen al calentamiento global no solo cuentan con los recursos para protegerse de sus consecuencias, sino que, en muchos casos, incluso logran sacar provecho de ella. Esa es la denuncia que figura en el informe publicado por Oxfam de cara a la COP31 de Antalya, en Turquía, titulado «Disaster Divide». Según la organización no gubernamental, el 0,1% más rico de la población mundial, apenas ocho millones de personas, produce anualmente más emisiones de dióxido de carbono que las generadas por 3.5 mil millones de seres humanos pertenecientes a los sectores más pobres.

EL PESO DE LAS EMISIONES DE LOS SUPERRICOS

Las cifras publicadas por Oxfam a pocos días del inicio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, el 9 de noviembre, reflejan una desigualdad cada vez más marcada a nivel global: el 1% más rico de la población mundial es responsable del 20% del calentamiento global de los últimos cuarenta años. «La crisis climática suele describirse como un desafío que debería unir a toda la humanidad», señala Francesco Petrelli, portavoz de Oxfam Italia, «pero lo que estamos viendo va exactamente en la dirección opuesta».

MILLONES DE VÍCTIMAS Y NUEVAS MIGRACIONES

Las consecuencias del cambio climático recaen sobre todo en las poblaciones que menos han contribuido a la crisis. Según las proyecciones incluidas en el informe, las emisiones responsables del aumento de las temperaturas globales podrían provocar un incremento significativo de las muertes relacionadas con las olas de calor, y el 78% de las víctimas se concentraría en los países responsables de apenas el 8% de las emisiones. También aumentan los riesgos para la seguridad alimentaria y el acceso al agua, que representan dos de los factores más importantes que determinan la migración forzada de comunidades enteras. Al respecto, Oxfam destaca las estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), según las cuales, para 2050, hasta mil millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse debido a la crisis climática. En las regiones más pobres del planeta, las consecuencias son particularmente graves para las mujeres: la pérdida de los medios de subsistencia, la inseguridad alimentaria y el aumento del trabajo de cuidado no remunerado acentúan las condiciones de vulnerabilidad ya existentes.

Las consecuencias del cambio climático recaen sobre todo en las poblaciones que menos han contribuido a la crisis.

OBTENER GANANCIAS DE LA DESTRUCCIÓN Y LA RECONSTRUCCIÓN

Uno de los aspectos más inquietantes que destaca el informe se refiere a las ganancias generadas por las catástrofes. El nuevo Índice Destroy & Rebuild analiza 217 grandes empresas a través de las cuales los inversionistas pueden beneficiarse tanto de las actividades que contribuyen a la crisis climática como de las medidas de prevención, gestión y reconstrucción posteriores a los desastres. Según Oxfam, el mercado global de la gestión de desastres podría crecer de 70 a 92 mil millones de dólares anuales para el 2029.

EL LLAMADO A LOS GOBIERNOS

De cara a la cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima, Oxfam pide a los gobiernos que apliquen de manera concreta el principio de «quien contamina paga», mediante la introducción de impuestos permanentes sobre los grandes patrimonios, las empresas de combustibles fósiles y los bienes de lujo de alto impacto ambiental, como los aviones privados. La organización también insta a que se destinen más fondos públicos no reembolsables a los países del Sur global, se fortalezcan los sistemas de protección social y se tripliquen los recursos destinados a la adaptación climática para el 2035. El objetivo es romper el círculo vicioso en el que quienes tienen menos recursos sufren los mayores daños, mientras que quienes más contribuyen a la crisis cuentan con los medios para eludir las consecuencias. Para Oxfam, la justicia climática no puede separarse de la lucha contra las desigualdades económicas y sociales: sin una distribución más equitativa de las responsabilidades y los recursos, incluso la transición ecológica corre el riesgo de dejar atrás precisamente a las poblaciones más vulnerables.


Fuente: www.vaticannews.va/es / Imagen: Pexels.

logo

Suscríbete a Revista Mensaje y accede a todos nuestros contenidos

Shopping cart0
Aún no agregaste productos.
Seguir viendo
0