El llamado Escudo de las Américas, impulsado este año desde Estados Unidos, declara el objetivo de combatir el narcoterrorismo, pero parece ser expresión del repliegue de ese país a lo que considera su «patio trasero». Son razonables las dudas que se han levantado acerca de cuáles serían los alcances del acuerdo y si estos importarán algunos sacrificios de soberanía o de intereses económicos, o bien restricciones políticas.