Construir un país plurinacional

Sr. Director:

Chile se encuentra frente a una oportunidad histórica para pensar, con mirada de futuro, cuál es la sociedad que queremos construir. Por primera vez, la discusión en torno a una nueva Constitución Política se dará de manera participativa para representar los intereses, expectativas y propuestas de diferentes sectores de la sociedad. Sin embargo, una vez más, esta participación se ve entorpecida para los Pueblos Indígenas.

En el Senado no se logró el apoyo de los 3/5 de sus integrantes, quórum necesario para avanzar en torno a la propuesta que estos pueblos han defendido en diferentes instancias. Esta se basa en dos elementos importantes: la autoidentificación como criterio de definición numérica de participación, y el carácter supranumerario de los escaños reservados respecto de las y los 155 constituyentes que integrarán la Convención Constitucional. Los argumentos esgrimidos durante la discusión en el Senado dan cuenta del desconocimiento en torno a la naturaleza de esta demanda, pero también de la falta de voluntad para avanzar hacia una agenda realmente plural, con todas las naciones que habitan este territorio.

La propuesta de los pueblos indígenas tiene sustento en, a lo menos, tres puntos. Primero: se trata de asumir la deuda histórica que el Estado de Chile tiene con ellos, al desconocer su carácter de naciones preexistentes, excluyéndolos de los proyectos de sociedad que se han dado hasta la actualidad. Ninguna Constitución ha reconocido su existencia. Segundo, nuestra democracia representativa no incorpora la diversidad de la sociedad actual y ha debido ser corregida para su legitimidad, como ha ocurrido con la paridad expresada en la representación de las mujeres en la Convención Constitucional. En el caso de los pueblos indígenas, representan un 12,8% de la población. Tercero, el marco internacional de derechos sustenta la participación y la representación política en estos términos, señalando que ellos tienen derecho a la libre determinación, en virtud de la cual determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural. Junto con ello, se señala que los Estados respetarán el derecho a dicha autoidentificación como indígena en forma individual o colectiva, conforme a las prácticas e instituciones propias de cada pueblo indígena. Por lo tanto, no existen impedimentos para esta participación.

Mientras escribo estas líneas, sigue en suspenso la definición de esta materia por parte del Congreso. Me ha parecido relevante expresar en estas páginas estos argumentos, en un tiempo en el que estamos a la espera de si (esta vez) el Estado chileno estará a la altura de las circunstancias. Los pueblos indígenas hemos confiado en que así será. De lo contario, la historia juzgará si perdimos la oportunidad de construir un país plurinacional.

Verónica Figueroa Huencho
Instituto de Asuntos Públicos, U. de Chile

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