Creer con profunda esperanza, comprometernos en el amor en medio de lo que nos sale al encuentro y vamos eligiendo vivir cada día.
Domingo 22 de marzo de 2026
Evangelio según san San Juan (Jn 11,1-45).
El evangelio de hoy está lleno de diálogos, cambia de escenarios, nos refleja la vida que transcurre entre el trabajo, los viajes, las enfermedades, la muerte y el duelo. Jesús está en medio de esa vida, es decir, la vive también, y nos revela qué es creer en la vida más allá de lo dolorosa, incomprensible y vertiginosa que es la muerte (cualquier muerte o pérdida).
Al entrar en el texto, como si presentes nos hallásemos, se nos abre un verdadero peregrinar hacia la tumba de Lázaro, tan amado por Jesús. Jesús recibe el mensaje que le envían sus amigas de Betania: —«Lázaro está enfermo»; no obstante, no viaja de inmediato. Después anuncia, camino a Judea, en medio de voces que intentan frenarlo y que le recuerdan que el escenario de la vida está complejo para ellos (discípulos), y para él, que Lázaro ha muerto, y los discípulos quieren ir a morir con él… cómo nos arrastran a la desolación y a la desesperanza, a las pérdidas. Y nos encontramos con la voz de Jesús: —«Yo voy a despertarlo». Se encuentra con Marta, quien le expresa su sentir: —«Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora Dios te concederá todo lo que le pidas». Contra todo sentido de realidad, frente a la pérdida de un ser querido/a, o frente a una situación compleja y dolorosa, en la imaginación se nos pasan distintos escenarios de lo que podría haber pasado si…, si hubiese venido antes, etc.; con la secreta, profunda e íntima esperanza de que el duelo que vivimos pueda ser un sueño.
Al entrar en el texto, como si presentes nos hallásemos, se nos abre un verdadero peregrinar hacia la tumba de Lázaro.
En ese contexto, la comunidad que está detrás del evangelio de San Juan nos relata un diálogo entre Jesús y Marta que la hace expresar, en medio de la complejidad, el dolor y el sin sentido de la muerte, una preciosa expresión de fe: —«Si, Señor, yo creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo». La grandeza de cómo sigue la historia la conocemos: Jesús resucita a Lázaro.
Pidamos al Señor que su Espíritu fluya en nosotras/os, comunicándonos la fuerza que nos hace pactar y creer en la Vida, Su Vida. Que nos mueva a creer con profunda Esperanza, y que nos comprometa en el amor en medio de lo que nos sale al encuentro y vamos eligiendo vivir cada día.
Fuente: Mujeres Iglesia Chile / Imagen: Pexels.