Cuchillas anti-migrantes y lágrimas del Papa, porque “el mundo se olvidó de llorar”

Francisco en entrevista con el periodista español Jordi Évole.

Anita Bourdin

02 abril, 2019, 3:16 pm
4 mins

“El mundo se ha olvidado de llorar”, se lamenta el Papa Francisco, quien se conmueve hasta las lágrimas cuando el periodista español Jordi Évole le muestra, durante su entrevista, las concretizas colocadas en la valla metálica anti-migrantes en España, en los enclaves de Ceuta y Melilla en Marruecos, y una película que muestra las heridas infligidas: “¿Y si fuera mi hijo, mi hermano?”, citando una frase de Alexis Tsipras, digno —comentó— de un premio Nobel. El Papa deplora la “crueldad” de ciertos medios anti-migrantes y traficantes de seres humanos.

De hecho, el Papa concedió una entrevista al programa de Jordi Évole, el domingo de la televisión española LaSexta, titulado Salvados.

A una pregunta de la prensa, en el vuelo Rabat-Roma del domingo 31 de marzo de 2019, el Papa puso en contexto su reflexión: “En primer lugar, lo que dije hace un momento, los constructores de muros, ya sean con púas o con cuchillas, se convertirán en prisioneros de las paredes que hacen. La historia lo dirá. En segundo lugar, Jordi Évole, mientras hacía la entrevista, me mostró un pedazo de esta concertina con las cuchillas. Os lo digo sinceramente, me conmovió, y cuando él se fue, lloré. Lloré porque no cabía en mi cabeza y en mi corazón tanta crueldad. No cabe en mi cabeza ni en mi corazón ver cómo se ahoga en el Mediterráneo y se sobrepasan los puertos. No cabe. Esta no es la manera de resolver el grave problema de la migración. Entiendo que un gobierno, con este problema, tiene la patata caliente en las manos. Pero debe resolverlo. Humanamente. Cuando vi esta concretiza con las cuchillas, se me hacía imposible creerlo”.

También, una vez tuve la oportunidad de ver una película rodada en las cárceles de refugiados que se van, que son devueltos. Prisiones no oficiales, prisiones de traficantes de carne, de traficantes. Si quiere, lo puedo enviar. Pero ellos duelen. Causan dolor. Mujeres y niños, los venden. Quedan los hombres. Y las torturas que vemos filmadas allí son increíbles. Es una película secreta, con los servicios [de inteligencia]. Y no dejo entrar. Eso es correcto, porque no me lo puedo permitir. Pero hay otros países, está la humanidad de la Unión Europea. ¡Debemos hablar! ¡Toda la Unión Europea! No dejo entrar. O los dejo ahogarse allí, o los envío lejos, sabiendo que muchos de ellos caerán en manos de estos traficantes que venderán mujeres y niños y matarán o torturarán para hacer esclavos. Está filmado, ya a su disposición. Una vez hablé con un gobernante, un hombre al que respeto. Te doy el nombre, Alexis Tsipras. Y hablando de esto, y de los acuerdos para no dejar entrar, me explicó las dificultades. Pero al final me habló con el corazón y dijo esta frase: “Los derechos humanos van antes que los acuerdos”. Esta frase merece el Premio Nobel.

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Fuente: https://es.zenit.org

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