La sequía del milenio

Las actuales condiciones climáticas en el hemisferio norte incrementan dramáticamente la alarma sobre los riesgos en seguridad alimentaria, y de una mayor crisis energética y medioambiental.

Dos tercios de Europa está bajo emergencia por sequía. El área amenazada por la escasez hídrica cubre 47 por ciento del viejo continente, situación de una severidad no vivida en los últimos cinco siglos. Otro 17 por ciento está en estado de alerta en que la vegetación muestra señales de estrés. Una consecuencia es la baja en el rendimiento de cosechas. Según los pronósticos de la Unión Europea, tomando el promedio del rendimiento del último quinquenio, se verá una disminución de 16 por ciento en las cosechas de maíz, 15 por ciento en la soja y 12 por ciento en el girasol. Por su parte, los grandes incendios forestales han conocido un aumento exponencial, en especial en España, Italia, Francia y Portugal.

Muchos de los grandes ríos navegables, como el Rin, el Danubio, el Vístula y el Loira, muestran bajas significativas en sus caudales, al punto que, en ciertos momentos y lugares, la navegación de barcazas ha debido suspenderse. El transporte fluvial es mucho más barato que el empleo de carreteras para mover grandes volúmenes de materias primas. Otro impacto económico mayúsculo de la sequía es en el sector energético ya afectado por la subida del precio del gas y el petróleo. Además, la caída de los cursos fluviales ha significado una merma de 20 por ciento de la producción hidroeléctrica.

Otro sector afectado es la producción núcleo eléctrica. Una de las virtudes que se vanagloria la industria nuclear es su independencia de factores climáticos. Llueva o truene, las plantas atómicas operan las 24 horas del día. Bueno, hasta cierto punto. Los reactores requieren refrigeración y la mayoría utilizan agua para ese propósito. Francia, que cuenta con 56 reactores atómicos, ha tenido casi la mitad ellos fuera de servicio, en un momento u otro, por la imposibilidad de verter el agua empleada para el enfriamiento de vuelta al flujo fluvial. La razón es que «una vez que el nivel de agua de los ríos es muy bajo y su temperatura más alta que lo habitual, se debe suspender su empleo en la refrigeración. Ello, porque el agua sobrecalentada es dañina para los peces y otras creaturas acuáticas», señala la experta suiza Sonia Seneviratne.

La energía atómica representa en Francia cerca de un 70 por ciento de la producción eléctrica, más que en cualquier otro país del mundo. La producción nucleoeléctrica en la Unión Europea ha bajado en 12 por ciento en el curso del primer semestre. La hidroeléctrica, por su parte, cayó en 20 por ciento. En tanto, las energías renovables, como la solar, aumentó en 23 por ciento y la eólica en 16 por ciento. Entre las energías convencionales, el carbón creció en 11 por ciento y el gas en cuatro por ciento. Estas variaciones porcentuales son en relación al mismo período del 2021.

Cerca de un quinto de los reactores nucleares franceses deberían ser desconectados o, al menos, debería limitarse al mínimo su capacidad. Y es que los ríos, en los que desembocan las aguas para la refrigeración ya calentadas, también tienen ahora una temperatura más alta debido al calor reinante, y superan el límite establecido. El gobierno francés, sin embargo, suspendió el 11 de septiembre la norma que fijaba un límite, obligado por la paralización de más de la mitad de los reactores debido a trabajos de mantenimiento.

PRESIÓN SOBRE LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS

El problema de la baja de los ríos afecta a todo el hemisferio norte. En China, el emblemático Yangtsé, junto a otros ríos, experimenta una sequía que afecta tanto a la agricultura como a la producción hidroeléctrica. La provincia de Sichuan está particularmente afectada, pues el 80 por ciento de su energía es hidroeléctrica.

El Yangtsé es clave: cubre diecinueve provincias y proporciona agua a casi 600 millones de personas. Su cuenca es responsable por el 45 por ciento de la producción económica del país. Las autoridades señalan que la cuenca del Yangtsé ha recibido la menor cantidad lluvia desde 1961.

La clave para China, en todo caso, es mantener sus cosechas a salvo. Si China experimenta problemas de seguridad alimentaria y tuviese que aumentar sus importaciones desde el extranjero, añadiría una formidable presión sobre los precios a nivel mundial.

El oeste de Estados Unidos padece de una severa sequía que afecta la vida de unos 40 millones de estadounidense. Los lagos y reservorios de agua fresca en la cuenca del Colorado han descendido a 25 por ciento de su capacidad. La situación se ha tornado tan precaria que el gobierno federal ha dado un ultimátum a los siete estados cruzados por el Colorado, exigiéndoles recortes de hasta 40 por ciento del consumo actual. Además, 51 ríos de la cuenca se han secado junto a 24 reservorios. En todo caso, la sequía no ha sido una sorpresa. Los científicos la habían anticipado.

EL OCASO DE LOS BOSQUES

Las ondas de calor y sequías que afectan a parte importante del planeta muestran la vulnerabilidad de numerosas sociedades. Un indicador de la salud del medio ambiente es el estado de bosques y selvas.

Los incendios forestales arrasan crecientes superficies del planeta. Durante cada minuto, de 2021, las llamas consumieron una superficie equivalente a 16 canchas de fútbol. Esto, según el Global Forest Watch (GFW) que afirma que, en todo el mundo, la cantidad de árboles que han ardido casi ha duplicado su superficie en los últimos 20 años. La causa de esta progresión es, como no, el calentamiento global con temperaturas más altas y mayor sequedad que crean condiciones óptimas para los siniestros. ¿Cuál fue el país más afectado por las llamas en 2021 en que el fuego barrió más de nueve millones de hectáreas árboles? Más de la mitad de la superficie carbonizada, cinco millones de hectáreas, estaban en Rusia. El país experimentó un aumento de 31 por ciento en las pérdidas por incendios en 2021 debido, en parte a las olas de calor prolongadas que, según los expertos, habrían sido prácticamente imposibles sin el calentamiento inducido por actividades humanas.

Los registros apuntan que 2021 fue el segundo año con mayores áreas boscosas devoradas por incendios. La superficie pérdida fue equivalente al tamaño de Portugal En las zonas siniestradas se distinguen entre los árboles perdidos por los incendios y los destruidos por la agricultura, la tala y otras quemas intencionales.

Según James MacCarthy, analista de GFW, la progresión de las llamas «Es aproximadamente el doble de lo que era hace solo 20 años». Los impactos de las pérdidas relacionadas con los incendios se sienten principalmente en los bosques de los países de las latitudes más altas como Canadá y Rusia.

En el primer semestre de 2021, la deforestación en la Amazonia brasileña aumentó en 17 por ciento en relación al primer semestre del 2020 La creciente área consumida por las llamas apunta al despeje de superficies para la ganadería. La inquietud por la pérdida de la Amazonía es porque ella representa alrededor de la mitad de los bosques tropicales de la tierra. Los bosques, en su conjunto, absorben entre un cuarto y un tercio de los gases de efecto invernadero emitidos por actividades humanas.

El presidente Jair Bolsonaro ha cuestionado de manera consistente los datos alarmantes de deforestación de la Amazonía publicados por el INPE (Instituto Nacional de Investigación Espacial, órgano que mide la deforestación de la Amazonía). «Una noticia de esas provoca un daño muy grande para Brasil». En la opinión del gobernante: «Parece que divulgaron esos datos de mala fe para perjudicar el gobierno y desgastar la imagen de Brasil».

Los bosques cubren casi un tercio de la superficie del planeta y son esenciales para la biodiversidad. Los bosques albergan 80 por ciento de las especies anfibias, 75 por ciento de las especies de aves y 68 por ciento de tipos de mamíferos. En ellos crecen 60 mil especies de árboles, según el Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas.

EL PARADIGMA DE ISLA DE PASCUA

Rapa Nui, en lengua vernácula, es señalada como una advertencia frente a la destrucción de los bosques. La paradisíaca isla, en medio del océano Pacífico, contó con una rica variedad de árboles y plantas, y era habitada por más de cincuenta tipos de aves diferentes.

Rapa Nui, en lengua vernácula, es señalada como una advertencia frente a la destrucción de los bosques. La paradisíaca isla, en medio del océano Pacífico, contó con una rica variedad de árboles y plantas, y era habitada por más de cincuenta tipos de aves diferentes.

Por el año 400, de la era común, arribó una canoa con un pequeño núcleo de polinésicos. De acuerdo con su tradición, cada clan construyó su ahu, altares o plataformas de piedra, donde adoraban a sus antepasados. Cada clan deseaba un moái de más peso y mayor estatura. Algunos llegaron a pesar noventa toneladas. Después de labrados, eran trasladados a sus respectivos ahus. Durante mucho tiempo fue un misterio cómo los pascuenses lograron mover semejantes moles, hasta que las investigaciones mostraron que lo hicieron colocando troncos y tirando de cuerdas hechas de hebra tejida. Era un trabajo titánico, que requería de cientos de árboles para su traslado. Así fue deforestada la isla. Fue una destrucción en cadena. La ausencia de árboles dio paso a la erosión causada por la lluvia y el viento y a la desaparición de las aves que los polinizaban.

La muerte del bosque fue el preludio de la muerte de los hombres. Hacia el año 1500, cuando Cristóbal Colón llegó al Caribe, fueron talados los últimos árboles. Ya no había troncos ni siquiera para construir canoas. Y sin ellas, los habitantes no podían pescar, cazar marsopas ni emigrar. La pobreza causó una serie de guerras civiles y en la isla de la abundancia apareció la esclavitud e incluso el canibalismo. De siete mil habitantes, la población se redujo a algunos cientos.

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