¿Qué sucede en Argentina?

Argentina ha pasado repentinamente de un ajuste fiscal gradual a uno de shock, pero la relativa calma financiera y cambiaria de los últimos días no debe interpretarse como una solución a los problemas estructurales de la economía argentina.

Lucas Navarro

Carlos J. Ponce

01 octubre 2018, 5:08 pm
15 mins

Desde fines de abril, Argentina ha vuelto a ser noticia por una nueva edición de sus ya recurrentes crisis económicas. En este caso, el disparador fue el corte abrupto en el financiamiento internacional. Dada la fragilidad de la economía, este evento resultó en un fuerte aumento del precio del dólar, en una mayor inflación y en mayores tasas de interés, que se acercan a casi el 60% anual. Sumando la fuerte sequía que afectó al sector agropecuario, este evento, según el propio Gobierno, ocasionará una reducción del 2,4% en el Producto Bruto Interno (PBI) del 2018 y del 0,5% en el 2019.

En medio de esta crisis financiera, en junio pasado, el Gobierno obtuvo un préstamo por US$ 50.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI). En contraparte, se comprometió básicamente a profundizar el ajuste fiscal. Estas acciones, sin embargo, no despejaron las dudas respecto a la capacidad del país para honrar sus compromisos asumidos.

Como respuesta, en agosto, el precio del dólar aumentó fuertemente. Ante esto, las autoridades anunciaron un mayor ajuste fiscal para el año 2019. Además, hacia fines de septiembre, Argentina negocia aún una revisión del acuerdo de financiamiento con el FMI de lo que se espera un resultado favorable. Estos anuncios detuvieron, al menos temporalmente, las turbulencias cambiarias llevando a una leve disminución en el precio del dólar.

UNA HIPÓTESIS

La situación actual en la Argentina tiene sus raíces en los (casi) permanentes déficits fiscales (o gubernamentales) que el país ha sufrido a lo largo de su historia. Recordemos que existe un déficit fiscal cuando los ingresos impositivos del Estado son menores que el gasto público del mismo. El déficit se puede financiar esencialmente mediante (i) la emisión de moneda por parte del Banco Central y (ii) la colocación de deuda por parte del fisco.

En muchos países desarrollados, los Gobiernos, para atenuar las fluctuaciones cíclicas de la economía, generan déficits en los años de contracción económica y superávit en los de expansión. Por supuesto, si estos déficits se financian con deuda, el repago de la misma requiere futuros superávits. Por otro lado, déficits recurrentes que se financian con emisión monetaria terminan generando inflación. En otras palabras, el Estado aumenta sus recursos fiscales mediante lo que los economistas llaman «impuesto inflacionario».

Desde este punto emplearemos estos conceptos para abordar la relación entre los resultados fiscales, la inflación y las recurrentes crisis económicas en Argentina.

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Lucas Navarro

Doctor en Economía. Académico de la U. Alberto Hurtado

Carlos J. Ponce

Doctor en Economía. Académico de la U. Alberto Hurtado