Abuso sexual: Estudio y propuestas

A raíz de las denuncias de abusos referidas a integrantes de la Compañía de Jesús en Chile, esta inició un proceso de reflexión respecto de cómo investigar los casos, sancionar a los responsables e impulsar acciones de prevención y reparación a las víctimas. Ofrecemos a continuación una síntesis de las conclusiones de ese trabajo.

Tony Mifsud S.J.

28 marzo 2019, 5:43 pm
14 mins

El Padre Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, Cristián del Campo S.J., pidió un estudio de las denuncias presentadas en contra de algunos de sus miembros y solicitó recomendaciones a una comisión de ocho especialistas, encabezados por la psicóloga Elizabeth Lira. Después de nueve meses de trabajo, reuniéndose cada quince días durante el año 2018, esa instancia entregó su Informe en enero de este año. La Comisión conoció los protocolos de prevención e investigación canónica de la Compañía de Jesús, concluyendo en la necesidad de abordar con mayor profesionalismo y eficacia esa problemática. A pesar de que el Informe tiene como objeto a los jesuitas, algunos elementos pueden ser de validez universal.

ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

Los distintos estudios permiten señalar ciertos factores que han contribuido al abuso sexual en la Iglesia católica: (a) organizaciones caracterizadas por asimetrías de poder, redes de protección, de jerarquías que amenazan implícita o explícitamente a los terceros que solidarizan con las víctimas; (b) sistemas de creencias que sustentan esta manera de funcionar (clericalismo, autoritarismo, caudillismo, patriarcado); (c) contextos sociales más amplios que reproducen estas mismas características y que no cuestionan este modo de funcionar; (d) situaciones de abuso que suelen legitimarse de diferentes maneras, a través, por ejemplo, de la invisibilización («ojos que no ven, corazón que no siente»).

Por eso, el abuso puede ser un riesgo permanente, que debiera ser abordado en los grupos y comunidades, identificando las situaciones en las que puede producirse.

Con respecto a las condiciones de riesgo, estas se centran habitualmente en las personas cuya capacidad de autoprotección se encuentra reducida de manera permanente o transitoria, siendo entonces vulnerables. Es el caso de los menores y de los adultos que padezcan algún grado de discapacidad cognitiva, una perturbación que provenga de una enfermedad mental aguda o crónica, o por una condición afectiva a causa de experiencias traumáticas, pérdidas o sufrimiento extremo. Entre ellas, se encuentran las personas sometidas a abusos reiterados (violencia, abuso sexual). En el documento de la Comisión se pone el acento en que la condición de la persona es la que la expone al riesgo de ser vulnerada. Sin embargo, el abuso se produce en una relación y en un contexto que facilitan la vulneración.

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Tony Mifsud S.J.

Universidad Alberto Hurtado. Director de revista Mensaje