El desafío de la oposición: Enfrentar la relegitimación neoliberal

En tiempos de desesperanza aprendida, puede hacerse compleja la tarea de buscar contenido y realidad al rechazo a la agenda del Gobierno, pero es un objetivo urgente.

Fernando Atria

28 marzo 2019, 5:29 pm
20 mins

¿Cómo debe enfrentar la oposición el despliegue de la agenda legislativa del gobierno de Sebastián Piñera? Para responder esta pregunta, es fundamental identificar el contenido de esa agenda y la estrategia que para realizarla el Gobierno está siguiendo. Habiendo hecho eso, tendremos que preguntarnos cuál es el fin que la oposición debe perseguir con su acción.

A diferencia del primero, el segundo Gobierno de Sebastián Piñera tiene una meta política clara: viene a relegitimar el modelo neoliberal luego de que fuera impugnado (con mayor o menor eficacia, esa es otra cuestión), primero por los movimientos sociales (el movimiento estudiantil de 2011, No+AFP) y luego por el programa y por el Gobierno de la Nueva Mayoría. La agenda relegitimadora de la actual administración no podría ser más clara: relegitimación del mercado en educación (de la selección y eventualmente del copago), de las AFPs (para eso, de hecho, el Gobierno está dispuesto a comprometer entre 3,5 y 6 mil millones de dólares de recursos fiscales frescos), de un esquema tributario de corte neoliberal (en que las empresas no pagan impuestos y los controles de la elusión son extraordinariamente débiles), etc.

LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO

El Gobierno sabe que esta agenda relegitimatoria no puede ser perseguida directamente: la reforma tributaria no puede ser defendida diciendo que es necesario dar al poder económico un tratamiento privilegiado, aunque de hecho lo hace; la reforma educacional no es defendida diciendo que busca volver a hacer de la educación un «bien de consumo», aunque se mueve en esa dirección; la reforma de pensiones no será posible si es vista por la ciudadanía como el rescate de las AFPs, etc. Y aquí entonces la derecha en el Gobierno aprende de lo que ha logrado la derecha populista en otras partes del mundo.

Se trata de una estrategia importada que se caracteriza por la total indiferencia a la verdad o corrección de lo que se dice cuando lo que se dice permite avanzar («fake news», «post-verdad», etc.). No se trata de ser ingenuos: no es que solo ahora aparezca en la política la indiferencia a la verdad. Sin embargo, hoy puede decirse que en el mundo en general, y en Chile en particular, la derecha populista ha elevado esta estrategia a un principio de gobernanza que reclama legitimidad democrática, y esto es nuevo.

Los ejemplos se multiplican, cuando uno ya sabe lo que está buscando. Hace unos días el Ministro de Hacienda informó al país que los cálculos contenidos en el informe financiero de la reforma tributaria subestimaban el impacto de la reforma en la recaudación tributaria, entre otras cosas, porque «no habíamos calculado», dijo, «que cuando nosotros precisamos el concepto de gasto rechazado eso puede tener aparejado una menor recaudación»(1).

Este contenido está disponible sólo para los suscriptores activos de Revista Mensaje. Si eres suscriptor, ingresa aquí, o bien, sigue aquí las indicaciones para suscribirte o renovar tu suscripción a nuestra revista.

Fernando Atria

Abogado