Vos estis lux mundi: Un paso más… hacia adelante

El papa Francisco ha promulgado una nueva ley. Esta representa un instrumento concreto de prevención, que garantiza la rapidez, la transparencia y la rendición de cuentas en el tratamiento de las denuncias sobre abusos. Es un paso crítico en los esfuerzos por avanzar en la materia. Se incorporan normas para todos los miembros de la Iglesia, quienes siempre estarán obligados a informar de los casos y a conducirse según protocolos de transparencia.

Marcelo Gidi S.J.

03 junio 2019, 3:43 pm
26 mins

El día que concluía el Encuentro “La protección de los menores en la Iglesia”, el 24 de febrero de 2019, el papa Francisco expresaba: “Quisiera reafirmar con claridad: si en la Iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso –que representa ya en sí mismo una monstruosidad–, ese caso será afrontado con la mayor seriedad”(1).

El Papa era consciente de la necesidad de una nueva normativa eclesiástica en la materia, pero también era consciente de que primero era urgente “cambiar la mentalidad” institucional, una mentalidad que ha hecho que la ley no fuera aplicada. Había que superar esa “actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos”. De este modo, las nuevas normas que se promulgarían, en un futuro próximo, dejarían de ser “letra muerta”.

Tan determinado estaba el Papa de seguir avanzando, con valentía y determinación, que anunció a toda la Iglesia que “ha llegado la hora de colaborar juntos para erradicar dicha brutalidad del cuerpo de nuestra humanidad, adoptando todas las medidas necesarias ya en vigor a nivel internacional y a nivel eclesial. Ha llegado la hora de encontrar el justo equilibrio entre todos los valores en juego y dar directrices uniformes para la Iglesia, evitando los dos extremos de un justicialismo provocado por el sentido de culpa por los errores pasados y por la presión del mundo mediático, y de una autodefensa que no afronta las causas y las consecuencias de estos graves delitos”(2). Era el tiempo, necesario y urgente, de elevar los estándares en la Iglesia y hacer todo lo necesario y posible para ponerle fin a este flagelo, con acciones concretas y eficaces, normas efectivas y protectoras de las víctimas.

El moderador del Encuentro, el padre Federico Lombardi, anunciaba entonces las medidas a adoptar, sobre las cuales trabajaron desde entonces comisiones y organismos, teniendo a la vista los “21 puntos de reflexión” que el mismo Pontífice ofreció a los asistentes(3). Los primeros tres documentos, publicados conjuntamente el 26 de marzo del 2019, fueron la Carta Apostólica en forma de motu proprio sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables, la Ley N. CCXCVII sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables del Estado de la Ciudad del Vaticano y las “Directrices Pastorales (Líneas guía) para la protección y personas vulnerables para el Vicariato de la Ciudad del Vaticano”(4). Todas son leyes penales y pastorales, para la protección de los menores y personas vulnerables y que entraron en vigor el 1 de junio de 2019.

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Marcelo Gidi S.J.

Doctor en Derecho Canónico