Gracias, Don Pepe

Que estos días de furia generen e inauguren un cambio en las políticas sociales a favor de los ciudadanos más vulnerables y desprotegidos en nuestra sociedad. Es el camino transitado por el maestro Don Pepe a lo largo de su vida.

Revista Mensaje

06 noviembre 2019, 3:07 pm
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En este número se da un lugar especial a una persona que ha marcado con su ejemplo el pasado próximo de nuestra historia nacional (José Aldunate S.J.). Además, se presentan dos reflexiones, como una primera reacción, frente a los hechos que han paralizado la capital y otras regiones.

RECORDANDO A UN DIRECTOR DE LA REVISTA

El mes pasado falleció, a los 102 años, José Aldunate S.J. Él fue el tercer Director de la Revista desde su fundación en 1951, ocupando el cargo entre el mes de marzo de 1954 y el mes de febrero de 1959. El mismo funeral fue una expresión multitudinaria de reconocimiento público por su identificación con los más pobres y su total compromiso con los derechos humanos y su abierta condena a la tortura en los tiempos de la dictadura militar.

Don Pepe, como se le conocía, es admirado por su sencillez, austeridad, integridad y valentía. Es un privilegio para la revista Mensaje honrar su memoria reproduciendo la prédica del Provincial de los jesuitas en la misa fúnebre como también un artículo que él mismo escribió en los tiempos difíciles.

El desafío, y nuestra responsabilidad, consiste en mantener viva su memoria, defendiendo hoy y en el futuro los derechos del ser humano en todas sus dimensiones, particularmente los derechos de las personas pobres y vulnerables, promoviendo su dignidad, exigiendo justicia y evitando cualquier tipo de marginación.

El epitafio que él mismo sugirió lo retrata perfectamente: «Hizo lo que pudo. Le fue más o menos. Que descanse en paz».

Gracias, Don Pepe y que goces abundantemente en la misteriosa eternidad que tanto anhelaste.

UN ESTALLIDO SOCIAL

El día 18 de octubre fue un verdadero viernes negro. Una protesta social, totalmente justificada, acompañada por una violencia inusitada y, a veces, simplemente vandálica. Ningún estudio advirtió lo que iba a pasar. El malestar ciudadano era obvio, pero la reacción social, masiva y, en algunos casos, violenta, fue una sorpresa total.

A pesar de que estos acontecimientos coincidieron con el cierre del número de esta edición de Mensaje para poder enviarla a tiempo a la imprenta, se decidió ofrecer un par de reflexiones a nuestros lectores ya que se trata de un hecho muy importante y relevante en el país. Son unas primeras reacciones a un fenómeno en desarrollo y que, indudablemente, tiene varias dimensiones y, por ende, distintas explicaciones complementarias.

Hasta ahora se puede afirmar que este fenómeno constituye un hito; es decir, marca un antes y un después, porque ha habido una convergencia que expresa claramente un malestar ciudadano y, también, un acuerdo nacional, incluyendo al mismo Gobierno, subrayando que tiene que haber un cambio.

Ojalá que estos días de furia generen e inauguren un cambio en las políticas sociales a favor de los ciudadanos más vulnerables y desprotegidos en nuestra sociedad. Es el camino transitado por el maestro Don Pepe a lo largo de su vida. MSJ

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