Cristián Cofré: Vocación por la genealogía

Este ingeniero se ha dedicado a investigar la historia de apellidos, familias, pueblos, tradiciones y productos chilenos y también colabora con organizaciones que impulsan, a través del ADN, el reencuentro entre hijos adoptados irregularmente y sus padres biológicos.

Jazmín Lolas E.

26 marzo 2021, 2:09 pm
11 mins

En la presentación que hace de sí mismo en su sitio web (1), el ingeniero Cristián Cofré confiesa que no hay aficiones que lo hayan apasionado tanto en la vida como la historia y la genealogía. También cuenta que fue a los 10 años cuando sintió curiosidad por conocer la identidad y procedencia de sus ancestros y que los libros, fotos y documentos que han acumulado polvo por siglos son sus predilectos. Cofré los ha explorado para indagar tanto en sus orígenes como en los de otros habitantes de nuestro territorio.

“Somos el resultado de lo que hicieron y no hicieron nuestros antepasados. Si uno comprende quiénes fueron, las decisiones que tomaron, lo que les tocó vivir, puede entender su propio comportamiento y vislumbrar hacia dónde ir”, dice el genealogista, que se ha dedicado a seguir las huellas de apellidos, familias, pueblos, acontecimientos cruciales, tradiciones y productos como el pisco. El año pasado, Cofré publicó un estudio que realizó en conjunto con el historiador Daniel Stewart y que condujo a un revelador hallazgo: ese destilado se conocía como pisco en la zona central de Chile ya en 1717. Antes de esa investigación, la fecha establecida como primer hito era 1733, en el valle del Elqui.

“El descubrimiento consistió en encontrar registros que dan cuenta de 25 botijas de pisco en la bodega de la viña de la hacienda Alhué”, explica. “En Chile se recibió muy bien el estudio. Aún queda por hacer el vínculo más claro entre Alhué y la zona norte, donde la producción se desarrolló cabalmente. En Perú hubo malas reacciones, al principio. Para ellos, el tema es más importante que para los chilenos, que muchas veces creen que el pisco es peruano. Los peruanos no tienen mucha base documental, no la han encontrado (el primer registro en ese país data de 1825). Por ahora, 1717 sigue siendo el momento más antiguo de la presencia de pisco en el mundo”, agrega.

Autor también de La odisea de los salvadores -libro reciente que aborda la expedición española que en 1573 llegó a Chile para poner fin a la resistencia mapuche y entre cuyos integrantes se encuentran los antepasados de buena parte de los chilenos-, Cofré es panelista del programa de radio “Ciudadano ADN”, donde cada miércoles encabeza el segmento “Gen ciudadano”. Últimamente, el espacio se ha concentrado en historias de viajes, en las rutas que seguían los antiguos migrantes, quienes, como ahora, se valían de las caminatas para alcanzar su destino.

“Un caballo era caro. Usaban mucho las mulas, pero en la mayoría de los casos se trasladaban a pie. Lo único que tenían que considerar eran los tiempos: en invierno era imposible, en primavera era complicado por los deshielos y el verano era el mejor momento. Pero era muy duro. Cuando venían desde Argentina, habían llegado a un puerto, probablemente Buenos Aires, y de ahí cruzaban toda Argentina, a caballo, a pie, en carreta, mula, y luego la cordillera. Era una travesía muy compleja. Otra forma de llegar era a través de Valparaíso”, relata.

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Jazmín Lolas E.

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