Marcelo Montealegre, el observador invisible

Parte del valioso archivo del destacado fotoperiodista chileno, quien a lo largo de sesenta años ha registrado conflictos, paisajes, costumbres y a personajes de diversos países, puede ser ahora conocido o revistado en internet.

Jazmín Lolas E.

03 mayo 2021, 5:09 pm
7 mins

Las dos veces que estuvo en Marruecos, hace ya unos cuantos años, Marcelo Montealegre experimentó una sensación extraña que ahora saca a colación para ilustrar su idea de cuán cerca estamos los latinoamericanos –“al ser descendientes de españoles”, dice– del mundo árabe. “Escuchaba conversaciones a lo lejos y me parecía que hablaban castellano. Algo hay en el ritmo”, comenta.

El norte de África es uno de los numerosos lugares que el fotógrafo ha visitado durante su extensa carrera y en cada uno de ellos se ha preocupado de registrar con su cámara costumbres y ambientes que muestren la cultura local. “Por eso, siempre tomo fotos de comida”, relata Montealegre, cuyo voluminoso archivo incluye imágenes de mercados, restaurantes o picadas y platos de diferentes zonas y regiones.

Chile, donde nació en 1936, y Estados Unidos, donde vive desde fines de los años sesenta, tienen una presencia considerable dentro de ese grupo de imágenes que documentan hábitos de alimentación. Pero la culinaria representa solo una porción del amplísimo espectro de temas que ha registrado. Desde 1958, cuando decidió abandonar sus estudios de ingeniería para dedicarse a la fotografía, el autor ha recorrido buena parte del mundo para capturar conflictos, personajes, paisajes, la cotidianidad de las calles y acontecimientos extraordinarios.

“Cursé un año y medio de la carrera. Mi familia me había asignado esa profesión por mi facilidad para las matemáticas, y para armar y desarmar cosas. Y la verdad es que me gustaba la ingeniería, pero no tenía pasta para estudiar y seguir el método académico”, cuenta.

Montealegre debe haber tenido 16 o 17 años de edad cuando empezó a vincularse con la fotografía, atraído por los varios objetos que usaba su padre, un perito calígrafo, para hacer análisis de escritura. Como no tenía dinero para comprarlas, fabricó sus primeras dos cámaras y después de que un tío le regaló una de nivel profesional consideró que ese podía ser el trabajo de su vida. Décadas más tarde, el fotoperiodista ha construido su propio escáner para digitalizar las fotos de su trayectoria y difundirlas en su sitio web (doublemphotos.com).

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Jazmín Lolas E.

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