Macroeconomía e inversión pública: En busca de un país mejor

Una opción clara por una mayor inversión pública puede contrarrestar el crítico escenario de los próximos años, favoreciendo el desarrollo del capital humano, la competitividad y el crecimiento.

Carlos J. García

06 octubre 2021, 3:25 pm
18 mins

Si bien la recuperación de la pandemia ha copado la agenda del 2021, es importante analizar la situación económica en los años que vienen, en especial cómo enfrentar el déficit fiscal, el menor crecimiento económico desde el próximo año, los temores de una inflación desbocada y las demandas sociales y económicas.

Todos estos puntos giran en torno a si la economía chilena crecerá a tasas que en el mediano plazo nos permitan alcanzar los niveles de desarrollo e ingreso que otras economías registran, como Canadá, Nueva Zelanda, Australia, etc.

Con tasas altas de crecimiento y una inflación controlada, el país puede reducir sistemáticamente su déficit fiscal a través de mayores ingresos tributarios y también puede disponer de recursos para financiar múltiples demandas sociales en ciertas áreas, que especificaremos más adelante en este artículo.

Daron Acemoğlu, en su libro Crecimiento Económico Moderno, indica que los determinantes más importantes del crecimiento económico son el capital físico, el capital humano y la tecnología, elementos destacados por economistas tan diversos en sus ideas como Robert Solow y Robert Lucas, ambos ganadores del premio Nobel de Economía. Según Acemoğlu, estos elementos, más instituciones y reformas estructurales apropiadas, son vitales para explicar por qué los países son exitosos o simplemente fracasan en sus esfuerzos por alcanzar niveles de ingresos altos. En términos muy simples, las instituciones –cumplimiento de los contratos, de la ley y el orden, inversión pública etc.– permiten que la acumulación de capital físico y humano, más el descubrimiento de nuevas tecnologías o adopción de estas, se transforme en crecimiento y, en última instancia, en niveles de vida más altos para las personas de un país.

Sin embargo, las coincidencias entre los economistas llegan hasta ahí. El paso siguiente es preguntarse qué mecanismo específico puede lograr que estos determinantes se combinen en proporciones exactas para lograr un crecimiento económico justo.

LA INVERSIÓN, COMO FACTOR CRÍTICO

En nuestro país se hizo históricamente más énfasis en las instituciones que en los otros determinantes. En un inicio, con reformas promercado. Luego, con el perfeccionamiento de organismos que garanticen la libre competencia, estabilidad de precios con banco central independiente y, en general, con una participación estatal acotada. El resultado, después de casi medio siglo del inicio de las reformas neoliberales, es desalentador. Si se compara a Chile con otras economías exitosas, como las mencionadas en el primer párrafo, se obtiene que en los últimos veinte años en estos países los trabajadores han sido entre un 50% y 100% más productivos que en nuestro país.

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Carlos J. García

Doctor en Economía, profesor Facultad Economía y Negocios, U. Alberto Hurtado