Música latinoamericana

Sugiero escuchar a estos grandes intérpretes que, aunque son muy distintos uno del otro, nos vinculan de manera interesante con el mundo musical latino.

Fernando Berríos

06 octubre 2021, 3:54 pm
5 mins

Tal vez con el impulso del Mes de la Patria, he pasado de la música chilena a la del resto del continente, en cierta continuidad sonora y cultural. Muy recientemente me han llegado sendos discos de dos figuras destacadísimas de la música latinoamericana. Son muy distintos uno del otro, pero tienen en común una americanidad que no solo expresa identidad, sino que además se convierte en un puente hacia un mundo musical latino más amplio.

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ELIANE ELIAS CON CHICK COREA Y CHUCHO VALDÉS: MIRROR MIRROR (2021)

Este disco es una verdadera joya. He escuchado muchos dúos de Chick Corea con otros pianistas, pero esta vez el papel de anfitriona le ha correspondido a la gran Eliane Elías, paulistana de corazón, residente desde hace años en Nueva York. Ya la he destacado antes como representante insigne del jazz latino en su específica veta de la bossa nova, aunque también es reconocida como intérprete destacada de la actual música sincopada en general. En este disco la vemos dialogar alternadamente con Chick Corea, recientemente fallecido, y con el legendario pianista cubano Chucho Valdés. Por la composición del personal de esta grabación, predomina la música latina: con Valdés, “Esta tarde vi llover”, de Armando Manzanero, “Corazón partío” y el bolero tradicional “Sabor a mí”; con Chick Corea, “Armando’s Rhumba”, “Blue Bossa” y otros dos temas más internacionales: “Mirror Mirror” y “There will never be another you”. Más que el alto nivel en la interpretación, siempre esperable en grandes pianistas, llama la atención la disciplina impregnada en cada ejecución. Cuesta concebir que, en cada caso, estamos escuchando, al mismo tiempo, dos pianos, cuatro manos. Orden, diafanidad sonora, la sensación para el oyente de estar escuchando a artistas que se hacen uno en la obra compartida, nos hacen creer firmemente que la cocreación (que aquí sería más bien una recocreación) es posible, al menos, en el mundo de los grandes músicos, cuyo talento va mucho más allá de la simple reivindicación del yo.

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MERCEDES SOSA: ORO (2021)

En realidad, es la reedición de un disco que en 1995 formó parte de la serie Oro del sello Polygram. Hasta donde he podido informarme, no hay una explicación para este relanzamiento. El punto es que nos vuelve a poner en el corazón de la música folclórica y popular latinoamericana de todos los tiempos. Por de pronto, para muchos de mi generación, la voz y la figura de Mercedes Sosa parece no haberse marchado nunca. Sigue vigente y viva en su legado. En este sentido, este disco es especialmente significativo, porque contiene una selección de interpretaciones de la gran cantante argentina, que la muestran más allá de los límites del canto folclórico que la vio nacer a la fama internacional. Aquí estamos en presencia de una Mercedes Sosa que supo cantarlo todo, acogiendo también a músicos y compositores domiciliados en otros mundos culturales y musicales. El disco tiene, así, el acierto de incluir interpretaciones suyas clásicas de canciones del ámbito de la música de raíz folclórica (“Gracias a la vida”, de Violeta Parra, “Todo cambia”, de Julio Numhauser, o temas del gran Ariel Ramírez), pero también de grandes canciones de representantes del llamado “rock argentino”: Charlie García, Fito Páez, David Lebon. Entre tantos reconocimientos recibidos por ellos en su trayectoria artística, sin duda debe ocupar un lugar de privilegio el haber sido honrados con la inclusión de sus creaciones en el repertorio de la gran Mercedes Sosa. Veintiséis años después de su edición original, hoy tenemos la oportunidad de reencontrarnos con una selección muy acertada de grandes interpretaciones de esta madre de la música latinoamericana. MSJ

Fernando Berríos

Revista Mensaje