Camilo Herrera: «El diálogo es un fin en sí mismo»

Corporación 3xi busca fomentar una cultura del encuentro: ha estado colaborando en la Araucanía, la crisis del Sename y el desafío de la reinserción de los privados de libertad. Y espera aportar en la Convención Constitucional.

Juan Rauld P.

10 noviembre 2021, 12:32 pm
10 mins

Desde antes que se instalara la Convención Constitucional, la corporación 3xi ha buscado cuidar los espacios de diálogo. En conjunto con más de treinta instituciones de la sociedad civil, creó la campaña #PorElDiálogo, viralizando mensajes en redes sociales y organizando seminarios y live, todo con la idea de instalar el poder transformador del encuentro. En este momento, se han dispuesto a entrevistar a tres convencionales por semana para retratarlos como personas, publicándolos en medios regionales. Han ofrecido apoyo en lo que sea necesario para consolidar instancias para la conversación entre los convencionales y de estos con los ciudadanos.

Se trata de fortalecer una cultura del encuentro, tal como 3xi lo ha querido hacer desde que la entidad fue creada el año 2017. A contar de entonces, han efectuado treinta reuniones para tratar temas clave para Chile. Han tenido a más de dos mil participantes en distintas actividades, que involucran acciones para atender el drama de quienes viven en situación de calle (programa “Juntos en la calle”), proyectos sociales que relacionan a empresas con organizaciones de la sociedad civil, y labores de fomento de la reinserción laboral de personas privadas de libertad, labores que surgieron a partir de la exposición “Los muros de Chile”. En el programa «Juntos por la infancia» la corporación ayuda a que cincuenta empresas se involucren con residencias colaboradoras del Sename.

La corporación 3xi, sin fines de lucro y financiada por sus socios y por donaciones,  está liderada por la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH), la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS), el Sistema de Empresas B y el Centro de Innovación UC. Optaron por actuar en conjunto en base al diagnóstico de que Chile tiene una convivencia muy dañada, producto de grandes desigualdades económicas y de trato, acuñadas por década o, incluso, siglos.

Como explica su director ejecutivo, Camilo Herrera, a la base de las actividades está la idea de que “el diálogo es un fin en sí mismo” y que el solo hecho de llevarlo a cabo conduce a un cambio positivo.

—Buscamos favorecer un cambio cultural, facilitado por el encuentro con el otro. Entendemos que, cuando el diálogo transcurre sinceramente, todos los que intervienen se transforman. Lo que ha ocurrido en Chile es que siempre confundimos el diálogo con una negociación. Un ejemplo es el problema mapuche. Cuando tratamos ese tema, algunos hablan del terrorismo, otros de la quema de camiones, de la reivindicación de tierras, del colonialismo español, de la pobreza y la exclusión social, otros de la identidad cultural. Sin embargo, lo primero es ponerse de acuerdo en qué problema hay que abordar. Eso se olvida y por eso muchas veces hay un diálogo de sordos. Cada uno habla desde su propia biografía y desde su propia historia. Así, dialogar permite entender desde dónde un tema preocupa al otro. Como diría Maturana, permite ver al otro como a un legítimo otro. Por otra parte, como señala el Centro Nansen, lo que una persona expresa es solamente la punta del iceberg. Entonces, lo que permite el encuentro sincero y bien hecho es entender todo lo que está abajo: las motivaciones, los sentires y la historia.

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