Bajo el título «Mensajes para una IA al servicio de la humanidad», nuestra revista presentó un nuevo libro referido a alguna de las grandes preguntas que hoy preocupan a la humanidad.
Mensajes para una IA al servicio de la humanidad es el cuarto libro de la Colección Mensajes, publicado por este medio de comunicación. La característica principal de esta serie es que cada libro reúne entrevistas realizadas a investigadores, académicos y profesionales de Chile y el extranjero. En total, la Colección Mensajes ya compila más de 150 entrevistas, confirmando que este género periodístico puede convertirse en archivo de memoria colectiva y en construcción de sentido compartido.
Durante la presentación de Mensajes para una IA al servicio de la humanidad, realizada en al Aula Magna de la Universidad Alberto Hurtado, Antonia Larraín, vicerrectora académica de esta casa de estudios, destacó que en la entrevista se cruza la oralidad, la escucha, y la idea de que conversar también produce pensamiento y relato.
Los periodistas que hemos tenido el honor de entrevistar a los expertos en cada uno de estos libros también hemos podido comprobar cómo cada uno de ellos no solo entrega datos, sino una experiencia humana condensada en sus respuestas. Ahí radica la profundidad de las entrevistas.
Para un gran entrevistador y escritor como Ricardo Piglia, entrevistar nunca es neutral. La conversación depende de quién pregunta y desde dónde pregunta. En este sentido, la Colección Mensajes responde a la misión editorial de revista Mensaje, fundada hace 75 años por el Padre Hurtado: orientar al lector mediante una perspectiva cristiana de la realidad, ayudándole a formar un juicio informado, fundado y maduro sobre los temas debatidos en la sociedad. En concreto, Mensajes para una IA al servicio de la humanidad favorece el discernimiento frente a la tecnología, invita a preguntarse no solo qué puede hacer la tecnología, sino para qué, a quién sirve, qué humanidad promueve y qué consecuencias produce.
Los entrevistados, provenientes de distintas especialidades, coinciden en que la IA debe estar al servicio de la dignidad humana y no al revés. Álvaro Soto, director del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) plantea la siguiente pregunta desde su calidad de investigador: «¿Queremos seguir desarrollando la IA como algo que nos reemplace o preferimos potenciarla para que nos complemente?». También dice: «Tenemos que generar y usar esta tecnología para ser mejores humanos o vivir de mejor manera nuestra humanidad». Como él, otros entrevistados del libro desplazan la pregunta desde el tema de la eficiencia tecnológica hacia la meta de la plenitud humana.
Mensajes para una IA al servicio de la humanidad favorece el discernimiento frente a la tecnología, invita a preguntarse no solo qué puede hacer la tecnología, sino para qué, a quién sirve, qué humanidad promueve y qué consecuencias produce.
Sin embargo, además consideran que la irrupción de la IA en la historia es una invitación a entender mejor qué es el ser humano, a quien la IA buscar imitar.
Aclaran que IA puede simular ciertas funciones cognitivas, pero la conciencia, la experiencia subjetiva y la dignidad humana siguen siendo irreductibles.
Pedro Maldonado, neurocientífico chileno, va más allá aún: «La IA todavía es una sombra de lo que puede hacer el cerebro». La comparación no es técnica solamente. Señala que el cerebro humano posee una complejidad, plasticidad, integración y riqueza experiencial que la IA aún no logra aproximar.
Frente a la fascinación por la IA y sus posibilidades, Ramón López de Mántaras, pionero de la IA en España, crítica al reduccionismo tecnológico. Dice: «Comprender qué es un ser humano es crucial en estos momentos». Y luego advierte: pensar nos hace humanos. Hoy el riesgo está en dejar de pensar.
La preocupación no es solo tecnológica, sino antropológica. Y esta preocupación aparece con fuerza en los educadores: el riesgo de delegar nuestra capacidad reflexiva hoy es una realidad.
La inteligencia humana no es sinónimo de eficiencia y por esta razón educar no puede reducirse a eficiencia tecnológica, automatización o rendimiento. Los entrevistados defienden una educación relacional, crítica, humana, comunitaria, formativa y orientada al desarrollo integral de la persona. Frente a la IA, Paula Aguirre, vicerrectora de Inteligencia Digital de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dice que actualmente «una de las principales preguntas es de carácter antropológico: ¿cómo potenciamos la inteligencia humana, dada la presencia de la IA?». Agrega: «Hoy no basta con decir a los alumnos ‘este es el conjunto de reglas éticas que hay que respetar’. Más bien, hay que desarrollar una capacidad de constante evaluación crítica…».
Cristóbal Cobo, investigador y experto en nuevas tecnologías, por su parte, critica las visiones simplistas de innovación. Enfatiza que hoy es indispensable el pensamiento sistémico y no las soluciones rápidas: «El pensamiento sistémico tiene que ver con la calidad de la implementación de los cambios, no con su intensidad». Afirma que «las capacidades… no se agotan solamente en lo instrumental, sino que deben llevar a entender cuáles son los dilemas éticos que todo esto genera».
Para Andrés González S.J., informático y educador español, en tiempos de IA la educación sigue siendo humana y relacional. Coincide con él Julio Bascuñán. El título mismo de su entrevista resume toda una postura: «Ninguna herramienta tecnológica reemplazará a la persona y su relación con sus semejantes».
Hay una preocupación constante en los entrevistados por las desigualdades digitales, la concentración de poder tecnológico, América Latina y las comunidades marginadas. Cuestionan si la IA reforzará la exclusión o abrirá caminos de participación y conocimiento.
Aisén Etcheverry, exministra de Ciencia en Chile, señala al respecto: «El Estado no puede estar mirando desde afuera. Tiene que estar al centro, orientando el desarrollo tecnológico con sentido democrático y justicia social». Agrega en otra respuesta: «La alfabetización digital ya no es solo una herramienta para acceder a mejores empleos. Es una herramienta para participar en democracia».
Los entrevistados coinciden en que la equidad debe ser punto de partida y no un resultado accidental en la IA, ya que, como señala Cristóbal Cobo, «cualquier incorporación tecnológica que carezca de algún diseño que busque mitigar las inequidades preexistentes puede amplificarlas».
En www.mensaje.cl o en de forma presencial en Lord Cochrane 110, Santiago. También llamando a los teléfonos: (+562)2696 0653, (+562)2698 0617.