El lunes 16 de marzo, falleció el padre Juan Ochagavía S.J., jesuita chileno, teólogo y hombre de Iglesia. En las siguientes páginas, ofrecemos un testimonio redactado por Jorge Costadoat S.J. y las palabras de Juan Cristóbal Beytía S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, en la misa de su funeral.
Durante la madrugada del lunes 16 de marzo, falleció el padre Juan Ochagavía S.J., jesuita chileno, teólogo y hombre de Iglesia que, con discreción y fidelidad, contribuyó de manera significativa a la reflexión teológica y al diálogo entre fe y cultura en nuestro país. Entre sus múltiples servicios a la Iglesia, ocupó también la dirección de la revista Mensaje a comienzos de la década de 1970, continuando la tradición de pensamiento abierto y discernimiento que caracteriza a esta publicación desde sus orígenes.
Formado en una generación de jesuitas marcada por el impulso renovador del Concilio Vaticano II, Juan Ochagavía entendió la teología no como un ejercicio meramente académico, sino como un servicio a la fe de la Iglesia y a su presencia en el mundo contemporáneo. Sus escritos, siempre sobrios y reflexivos, buscaron articular la riqueza de la tradición cristiana con las preguntas culturales y espirituales de nuestro tiempo.
Durante su período como director de Mensaje —1971 y 1972— reafirmó una convicción que ha acompañado a la revista a lo largo de su historia: que la reflexión cristiana debe desplegarse en diálogo con la sociedad, con la cultura y con las grandes inquietudes humanas. En ese sentido, contribuyó a consolidar el carácter de Mensaje como un espacio de pensamiento serio, abierto y responsable, inspirado en el espíritu ignaciano y atento a los signos de los tiempos.
Quienes lo conocieron recuerdan especialmente su profundidad espiritual, su claridad intelectual y su estilo sereno de conversación y acompañamiento. No buscó protagonismos. Su autoridad nacía más bien de la fidelidad a la tradición de la Iglesia, de su querida Compañía de Jesús, del rigor en la reflexión y de una fe vivida con sencillez.
A lo largo de los años siguió colaborando en la formación teológica, en el gobierno de la Compañía, en la predicación de ejercicios espirituales y en diversos espacios de reflexión eclesial. De ese modo, su legado no se limita a los textos que escribió ni a los cargos que desempeñó, sino que permanece en la memoria agradecida de quienes encontraron en él un maestro de pensamiento creyente y de vida interior.
En la historia de Mensaje, que este año celebra setenta y cinco años de publicación ininterrumpida, la figura del padre Juan Ochagavía recuerda algo esencial: que el trabajo intelectual de la Iglesia solo da fruto cuando brota del amor a Jesucristo y de una fe humilde, atenta a la historia y confiada en que el Evangelio sigue teniendo siempre una palabra nueva que ofrecer a cada tiempo.
En las siguientes páginas, ofrecemos un testimonio redactado por Jorge Costadoat S.J. y las palabras de Juan Cristóbal Beytía S.J., provincial de la Compañía de Jesús en Chile, en la misa de su funeral.