«Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco» (MC 6,31)

El propio Jesús nos motiva a retirarnos del quehacer del día a día, a darnos un espacio de oasis personal, familiar y, por qué no, comunitario.

Después de una larga jornada de trabajo, Jesús invita a los apóstoles al desierto y al descanso. Una invitación a rehacer las fuerzas, a compartir entre ellos lo vivido; quizás tiempo de dejar reposar las emociones de la misión, del trabajo diario, descanso del cuerpo. Un tiempo de regaloneo, de compasión consigo mismo y compartir con otros.

Estamos en tiempo de vacaciones y vemos que el propio Jesús nos motiva a retirarnos del quehacer del día a día, a darnos un espacio de oasis personal, familiar y, por qué no, comunitario.

«¡Qué válido!», decimos todos, es la invitación de Jesús. Primero, que demuestra el ser humano que es, su capacidad de solidarizarse, comprender, entrar en empatía con la necesidad de sus seguidores, siente que sus apóstoles tienen la necesidad de descanso. Una necesidad tan real en cada uno de nosotros que nos encontramos envueltos por la pandemia, inseguros, exhaustos; temerosos por la violencia que golpea las puertas de nuestras casas cada día; en duelo por tantas pérdidas sufridas en todas las dimensiones; desolados por tantas atrocidades en las relaciones de confianza; sin esperanzas con tanta deshonestidad, con tantos intereses comerciales que nos manipulan.

Estamos cansados, hemos trabajado, seguimos trabajando por una vida digna para nosotros y nuestras familias, y nos encontramos en medio de esta dura realidad. «Descansemos un poco», nos dice Jesús y agrega, «vamos a un lugar aparte», al desierto.

QUÉ SIGNIFICA DESCANSAR

El desierto es un lugar distinto, donde se puede tomar distancia de la cotidianidad. Un lugar de silencio.

El descanso tiene que ver con el quehacer mental, emocional y físico, darse un tiempo de cambios de rutinas, de cambios de sonidos, de ambientes, si posible, es muy importante para el ser humano… estar con los que se ama, pero en una dimensión mucho más destendida.

Cuando en estos días los medios de comunicación invaden nuestras casas presentándonos programas de cómo vivir las vacaciones, nos preguntamos: ¿qué son las vacaciones? ¿qué significa esta invitación de Jesús a descansar?

Algunos colaboradores del CEI afirman:

Desconectarse de las actividades cotidianas. Momento para recargar pilas, encontrarnos con personas queridas y significativas. Retomar energías, relaciones, el buen humor y respirar hondo.

Compartir el día a día, más libre, sin horario, es darme tiempo para cambiar de actividad, ocio sin culpa. Cambiar de ritmo, más en libertad, gozando cada minuto como un regalo y saboreando todo. Salir a caminar, sentir la brisa del mar, mirar la inmensidad, disfrutar de un atardecer, contemplar el infinito.

Es sinónimo de descanso, es cambiar de rutinas. No necesariamente salir. Caminar o mirar los jardines de la casa, o del alrededor, encontrarse con amigos; gozar de la sensación de tiempo libre es una bendición y motivo de alegría.

Tiempo de desconexión del trabajo, del estrés, para reconectarte con el tiempo como Kairós, con la belleza, con la gratuidad.

Es un tiempo de parar, de estar con seres queridos, tiempo para conectarse con la naturaleza, vivir el aquí y ahora con atención plena a cada cosa, desde preparar un pebre a gozar de una puesta de sol. Aquietar el ritmo. Aprovechar de gozar lo que te gusta, como leer, caminar, contemplar, orar, caminar por la arena, mirar las estrellas, etc.

Un tiempo bendecido para agradecer y llenarse de gozo y paz. Cambio de decorado, sin obligaciones, tiempo de conocer, compartir, conversar, hacer lo que te gusta, descanso de lo cotidiano, conexión con la naturaleza y con Dios, tiempo para la contemplación y la interioridad… tiempo para estar con los que amamos, regalonearnos más, compartir en familia…  tiempo para jugar, caminar, leer, conversar, cocinar y comer rico, todos juntos.

Estar tranquila sin pensar, ni analizar. Disfrutar de una conversación sin estar preocupada por la hora. Hacer todo lo que no me permito hacer en el tiempo ordinario. Es el tiempo sin calendario para conectarme conmigo mismo de un modo nuevo. Es cambiar el ritmo y disfrutar los lugares y personas con una disposición diferente.

Cuando en estos días los medios de comunicación invaden nuestras casas presentándonos programas de cómo vivir las vacaciones, nos preguntamos: ¿qué son las vacaciones? ¿qué significa esta invitación de Jesús a descansar?

¿QUÉ BUSCAMOS EN NUESTRAS VACACIONES?

Entre estos varios significados de lo que son vacaciones, encontramos modos distintos de vivirlas que pueden servir de inspiración para buscar unas vacaciones con sentido integral, equilibrado y armonioso, cuidando todo nuestro ser personal en relación con nosotros mismos, con el otro, con la creación, con el cosmos y con Dios.

En el descanso, vivir en plenitud el presente para reconectarse consigo mismo y en esta conexión dejar nacer el encuentro con Aquel que nos invita a descansar con Él y en Él.

Jesús reconoce, acoge y promueve nuestro tiempo de descanso, y se hace Él mismo este espacio, tiempo y lugar de descanso. Sin embargo, somos nosotros los que necesitamos reconocerlo como este descanso que anhelamos.

En otro pasaje Jesús dice: «Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. porque mi yugo es fácil y mi carga, ligera» (Mateo 11:28-30).

No tengamos miedo en las vacaciones de ir a Jesús y entregar a Él el peso de nuestro día a día, y permitir que Él nos ayude a alivianarnos el peso de carga.

Vamos a un lugar aparte, apartémonos de lo cotidiano y con Jesús y los que amamos, rehagamos las fuerzas para emprender un nuevo año.

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