El Evangelio que anunciamos las mujeres. “De ovejas y pastoras”

El Señor toma su tarea con gran compromiso y profunda entrega. Si ve que alguna de sus ovejas se ha perdido, va por ella, la busca y, al encontrarla, se enternece su corazón y la trae de vuelta al redil para mantenerla cerca de su corazón.

María Consuelo Polanco Salinas

23 abril, 2018, 11:48 am
5 mins

Domingo 22 de abril
De ovejas y pastoras” (Jn 10, 21- 18)

Me he sumado con mucha alegría a esta iniciativa de poder compartir el Eco que resuena en mi corazón en este cuarto Domingo de Pascua. Esperanzada en la Resurrección de Nuestro Señor Jesús, le pido al Espíritu Santo que me ilumine para poder expresar lo que la Palabra de Dios revive en mí.

Del Evangelio según San Juan:

“(…) Yo doy mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente (…)”.

Cristo, fuente de vida y de Misericordia, decide asumir su destino con obediencia y amor, confiado en lo que su Padre le ha encomendado y asumiendo su voluntad. Él, con un inmenso amor, se hace cargo de su rebaño sin perder de vista a sus ovejas. Jesús, que es el buen Pastor, ama y protege a sus ovejas, al punto de dar su vida para salvarlas. Lo hace con libertad, movido por una Fe profunda y amor al Padre.

El Señor toma su tarea con gran compromiso y profunda entrega. Si ve que alguna de sus ovejas se ha perdido, va por ella, la busca y, al encontrarla, se enternece su corazón y la trae de vuelta al redil para mantenerla cerca de su corazón.

¿Cuántas veces nos hemos perdido del rebaño? Nos hemos asustado por los porvenires de la vida y hemos arrancado buscando en otras partes seguridad y consuelo: nos dispersamos a causa de nuestra falta de Fe.

Sin embargo, Cristo, nuestro Buen Pastor, sale a nuestro encuentro, nos llama y nos guía para volver a su lado, ya que solo junto a Él encontraremos esa tranquilidad y esperanza que tanto buscamos.

¿Por qué buscar más allá de Cristo si él es el camino, la verdad y la vida? Si nuestro corazón supiera con certeza que el Buen Pastor nos cuidará y librará de todo mal, aguardaríamos confiadas en el Señor.

Pero también hay otra pregunta que nos podemos hacer: ¿Nos hemos preguntado acaso si estamos dispuestas a entregar nuestra vida por amor con la misma libertad de Cristo?

Tantas veces nos hemos comportado como los asalariados que, sin importar las consecuencias, ven venir los problemas, caen en angustia y huyen. Nosotros también tenemos una misión en el rebaño del Señor, Él nos llama seguir su ejemplo y nos envía para que demos a conocer su mensaje de amor y misericordia.

Nosotras somos sus ovejas, y somos sus pastoras, Él nos conoce y nosotras le conocemos a Él.

Pidamos en lo profundo de nuestro corazón, poder fortalecer nuestra Fe. Que nos reconozcamos como hijas de Dios y emprendamos un nuevo camino de la mano de Cristo nuestro Señor. Que Él sea para nosotros Palabra de vida y reconozcamos que, junto a Él, alcanzaremos la vida eterna.

¡Señor, en este cuarto Domingo de Pascua, te pido que renueves nuestra Fe!

Te pedimos que podamos imitarte como el Buen Pastor cuando tú nos encargas cuidar a otros y otras. También, que nos regales un corazón confiado como el tuyo y que, aunque en nuestra vida se aparezcan lobos que intenten dispersarnos y llevarnos fuera del redil, esperemos confiadas en que tú, Señor, nos protegerás y con amor infinito nos llevarás de vuelta a la vida con infinita misericordia.

* ¡Queridas amigas y compañeras de ruta, queridos amigos! Desde el primer domingo de Cuaresma, y hasta el último domingo del año litúrgico 2018, estaremos compartiendo con ustedes una reflexión sobre el Evangelio dominical. Con ello queremos visibilizar y compartir un comentario dicho por mujeres sobre la Palabra. Pueden encontrar todos los comentarios anteriores en Facebook, Mujeres Iglesia Chile, y en la página de la Revista Mensaje: https://www.mensaje.cl/category/noticias/iglesia/

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Fuente: https://www.facebook.com/MujeresIglesiaChile/

Profesora de Artes Visuales. Mujeres - Iglesia Chile.