El Evangelio que anunciamos las mujeres. «Entre los animales del campo»

Jesús se tomaba tiempo y dedicación para cohabitar en su propia creación. Es lo que vemos en estos pasajes.

Tania Molina

22 febrero, 2021, 11:41 am
6 mins

Domingo, 21 de febrero de 2021
Evangelio según San Marcos 1, 12 – 15

A continuación, el Espíritu le empujó al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían.
Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».

ENTRE LOS ANIMALES DEL CAMPO

Recuerdo que de niña disfrutaba en las navidades armar el pesebre. La mejor parte para mí era poner los animales. Solía ubicarlos muy cerca del niño Jesús. La composición siempre era cautivadora, un contenido niño Jesús acostado en abundante paja contemplado por la mirada de sus padres, de los animales, de los ángeles, una estrella inclinada hacia él, todo debajo de un frondoso árbol. Realmente inspirador.

En la lectura de Marcos nos volvemos a encontrar a Jesús quien, empujado por el Espíritu, se halla en el desierto rodeado de animales y ángeles. Me causa curiosidad pensar esa pequeña frase que Marcos dice: “Estaba entre los animales del campo”. Una vez intenté saltarme esta pequeña frase, pero vino a mi mente la figura del pesebre. Desde entonces caí en cuenta que en la vida de Jesús era lo dado cohabitar con ellos. En el desierto, Jesús. Con los animales y los ángeles. Muy similar que 30 años antes.

No es sencillo estar entre los animales, particularmente, los del campo, pues requiere de conocerlos. Quien no los conoce, les teme, y viceversa, cuando ellos no nos reconocen, también nos temen. Como en toda relación, para llegar a conocerlos, se necesita tiempo dedicación, y paz interior. Al inicio, nos muestran nuestros miedos, nuestra rabia, nuestra soberbia, nuestras ganas de poder y dominar a los animales, a los y las demás. Nuestras tentaciones.

Esto me hace pensar que Jesús se tomaba tiempo y dedicación para cohabitar en su propia creación. Es lo que vemos en estos pasajes. Marcos nos relata que Jesús pasa cuarenta días allí, llevado por el Espíritu. Esto nos es muy grato para quienes disfrutamos a los animales, es algo que tendríamos en común con el propio Jesús.

Sin embargo, hay algo más profundo a nuestra experiencia de fe tras todo esto. Job dice:

Pregunta a las bestias, y te instruirán;
A las aves del cielo, y te lo comunicarán;
A los reptiles de la tierra, y te enseñarán,
Y te lo harán saber los peces del mar.
¿Quién no ve en todo esto
que es la mano de Dios quien lo hace?”.
Job, 12

¿Por qué buscar el cohabitar con el resto de la creación? La creación sabe bien quién es el Creador. Subyace en ella no solo un deleite en experimentarla, sino también yacen allí encuentros profundos que nos muestran al Creador de todas las cosas. La actitud humilde de Jesús es enternecedora al verlo mantener una relación con su propia creación. Que esto nos anime a cohabitar en la naturaleza y experimentar la creación con atención y fe, puesto que nos aporta en esclarecer aún más las buenas nuevas que Jesús sale a anunciar después de su experiencia en el desierto.

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Estudiante de teología. Iglesia bautista, Santiago.