El Evangelio que anunciamos las mujeres. “¿Están preparados?… No están solos”

Vivamos con esta confianza, con la seguridad de un Dios que no se va y que sea esa la esperanza que reine en nuestros corazones.

María Jesús Vacarezza

16 noviembre, 2018, 3:26 pm
6 mins

Domingo 18 de noviembre
¿Están preparados?… No están solos” (Mc. 13, 24-32).

En el Evangelio de hoy se nos habla del final de los tiempos… y claramente es algo que nos puede asustar. No creo que existan personas que al menos una vez no le hayan tenido temor al fin del mundo (o al menos lo hayan pensado). Nos parece lejano e incluso de cuentos de hadas, como algo que nunca va a ocurrir. Es más, puede ser que, en la vorágine de nuestra vida, no lo pensemos mucho. Vivimos la vida a mil: suena el despertador y la noche se nos hizo corta; la reunión acá o allá; las cuentas que hay que pagar; las compras del supermercado; el tráfico; en fin… ¡no paramos y la vida nos pasa la cuenta!

Pero hoy Dios nos pide hacer un alto. Nos recuerda que el fin de los tiempos sí es una realidad, nos está poniendo en alerta y nos pregunta algo muy concreto: “¿Están preparados?”… ¿Cuántas veces en la vida paramos y nos cuestionamos esto? ¿Vivimos realmente con conciencia de que lo único que tenemos es el aquí y el ahora? ¿Que el pasado ya fue y que el futuro no existe aún? ¿Que nadie nos puede asegurar cuándo acabará el mundo, salvo Dios?

La invitación del Señor es clara: debemos vivir en esta vida con conciencia y certeza de que no sabemos cuándo llegará ese día, pero estando preparados siempre… ¿Y de qué forma? Siguiendo un solo gran mandamiento que debe regir nuestra vida completa: el amor. Lo único que Él nos pide es amar, entregar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras acciones al servicio de otros. Y, es más, Dios, conociendo cómo eran sus queridas hijas e hijos, nos mandó el mejor ejemplo que pudo: a su propio Hijo para enseñarnos qué era el amor y el servicio en forma concreta. Dios, que es el amor, se hizo uno más entre nosotros, para demostrarnos cómo se tenía que vivir.

San Alberto Hurtado lo tenía clarísimo: “Aquí está la clave… ante cada problema, ante los grandes de la tierra, ante los problemas políticos de nuestro tiempo, ante los pobres… ¿qué haría Cristo si estuviera en mi lugar? Aquí está toda la perfección cristiana: imitar a Cristo en su divinidad por la gracia santificante, y en su obrar humano haciendo en cada caso lo que Él haría en mi lugar”.

¿Y quién era Cristo para este santo?:

“El Cristo histórico fue judío, viviendo en Palestina en tiempo del Imperio Romano. El Cristo místico es chileno del siglo XX, alemán, francés y africano… es profesor y comerciante, es ingeniero, abogado y obrero, preso y monarca… es todo cristiano que vive en gracia de Dios”.

“…Cristo no es solo un personaje histórico que nació, vivió y murió hace 1900 años, sino que es un ser vivo, tan vivo ahora como antes”.

“La vida de Cristo se resumió en esta palabra: pasó por el mundo haciendo el bien, un bien que no es una altiva caridad tirada al pobre, sino una efusión de un amor que no humilla, sino que comprende, compadece fraternalmente, eleva”.

Es imitando a Cristo que estaremos preparados para entrar a las puertas del cielo, sea hoy, mañana o cuando Dios quiera que sea, con la alegría del cristiano que se funda en la esperanza de la resurrección y de que no estamos solos. Y es que hoy, en su Palabra, nos lo dice: “El cielo y la tierra pasarán, más mis Palabras no pasarán”. Es decir, el mundo terrenal y finito puede quebrarse; puede haber miles de guerras mundiales; el ser humano puede destruirse a él mismo y al planeta entero; pero hay algo que nunca perece, que siempre se mantiene, que no se va a ir jamás, y ese es nuestro Dios que no nos abandona y camina con nosotros siempre, aunque nos descolguemos de su brazo. Es que así es el amor de Dios con nosotros: no perece, no se cansa, no exige, no es egoísta… el amor de Dios es incondicional y nada ni nadie puede separarnos de Él.

Vivamos con esta confianza, con la seguridad de un Dios que no se va y que sea esa la esperanza que reine en nuestros corazones.

* ¡Queridas amigas y compañeras de ruta, queridos amigos! Desde el primer domingo de Cuaresma, y hasta el último domingo del año litúrgico 2018, estaremos compartiendo con ustedes una reflexión sobre el Evangelio dominical. Con ello queremos visibilizar y compartir un comentario dicho por mujeres sobre la Palabra. Pueden encontrar todos los comentarios anteriores en Facebook, Mujeres Iglesia Chile, y en la página de la Revista Mensaje: https://www.mensaje.cl/category/noticias/iglesia/

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Fuente: https://www.facebook.com/MujeresIglesiaChile/

Encargada de Comunicaciones, Comunidad de Vida Cristiana CVX. Mujeres – Iglesia Chile.