Sr. Director:
Ante el anuncio realizado por Donald Trump, la Comunidad Palestina de Chile valora todo esfuerzo diplomático que tenga como objetivo poner fin al genocidio en curso en Gaza. La comunidad internacional no puede permanecer indiferente frente a la catástrofe humanitaria que atraviesa el pueblo palestino. Sin embargo, es necesario subrayar que la única vía para alcanzar una paz justa y duradera en la región pasa por la construcción de un plan integral, basado en el estricto respeto a la legalidad internacional y en la garantía efectiva de los derechos inalienables del pueblo palestino.
No se trata solo de detener las hostilidades actuales, sino de abordar las causas estructurales de más de 77 años de ocupación, despojo y vulneración sistemática. Un proceso de paz no puede imponerse desde fuera ni responder únicamente a intereses ajenos: debe necesariamente incluir la participación activa y soberana del propio pueblo palestino, sujeto fundamental de este derecho a la autodeterminación.
Valoramos los principios generales expresados en el anuncio, pero consideramos que la propuesta abre interrogantes significativos. Para pronunciarnos con mayor claridad, es imprescindible conocer sus detalles, evitando así caer en errores del pasado. La experiencia del proceso de Oslo es una advertencia elocuente: lo que comenzó con la promesa de paz derivó en una de las mayores tragedias políticas y humanitarias para Palestina, consolidando la fragmentación territorial y la expansión de los asentamientos ilegales.
Hoy, cuando miles de vidas palestinas son arrebatadas y millones enfrentan condiciones de apartheid, no basta con declaraciones generales de buena voluntad. El camino hacia la paz exige compromisos concretos: el fin inmediato de la ocupación militar, el desmantelamiento de los asentamientos ilegales, la garantía del retorno de los refugiados y el reconocimiento pleno de Palestina como Estado soberano.
La historia reciente nos enseña que cualquier iniciativa que ignore estos puntos fundamentales corre el riesgo de transformarse en un espejismo diplomático, útil para las potencias externas, pero devastador para quienes han sufrido la opresión durante generaciones. El pueblo palestino no necesita promesas vacías, sino justicia, verdad y reparación.
Maurice Khamis Massú
Presidente de la Comunidad Palestina de Chile