Georg Ratzinger: “Mi hermano padece una enfermedad paralizante”

El hermano del Papa emérito confirma que no puede caminar, ni levantarse solo. “Rezo cada día para pedirle a Dios la gracia de una buena muerte”.

Jesús Bastante

15 febrero, 2018, 11:08 am
2 mins

Benedicto XVI no puede caminar, ni levantarse solo. “Mi hermano padece una enfermedad paralizante”. Georg Ratzinger revela la actual situación física de su hermano.

En una entrevista con Neue Post que ha sido publicada por la versión alemana de Vatican News, el sacerdote confirma lo que todos pensaban cuando el Papa emérito escribió la pasada semana al Corriere della Sera: estamos asistiendo a los últimos días del pontífice alemán.

Debido a su estado de salud, Ratzinger se ve obligado a “recurrir a la silla de ruedas”, y su salud se va apagando lentamente, según su hermano. “La inquietud más grande es que la parálisis pueda terminar llegando a su corazón, y entonces todo podría terminar velozmente”, afirma George.

“Rezo cada día para pedirle a Dios la gracia de una buena muerte, en un buen momento, para mí y para mi hermano. Ambos tenemos este gran deseo”, añadió. Georg Ratzinger, cuatro años mayor que su hermano, tenía previsto visitar a Benedicto XVI el 8 de abril, una semana antes de su cumpleaños 91 (el 16), “pero es mucho tiempo, quién sabe lo que sucederá hasta entonces”.

Pese a todo, ambos hermanos hablan por teléfono con cierta asiduidad. Preguntado sobre el particular, el portavoz vaticano Greg Burke no quiso hacer comentarios, aunque se remitió a la carta que el propio Papa emérito envió la pasada semana al Corriere, y en la que hablaba de su “último tramo del camino” y el declive de sus fuerzas físicas. El pasado domingo se cumplieron cinco años del anuncio de la histórica renuncia de Benedicto XVI, que se hizo efectiva el 28 de ese mes.

_________________________
Fuente: www.periodistadigital.com/religion

Escribe habitualmente para el medio online español Religión Digital.

Artículos anteriores

Cuaresma, ¿para qué?

Artículos siguientes

Entre conflictos y tentaciones